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Archive for the ‘Artículos’ Category

“Barri”, en vizcaino, y “berri”, en guipuzcoano son las dos palabras-objeto de esta entrada. Ambas significan lo mismo, “nuevo, nueva“. Ambos términos compiten en el lenguaje hablado en los territorios vascos. “Barri“, cada día menos utilizado. En los medios  de comunicación e instituciones públicas se va imponiendo “berri“. Uno de los casos más característico es el de la felicitación de año nuevo. Urte berri on.

Koldo Mitxelena, uno de los principales impulsores de la unificación lingüística, el euskera batua, llegó a admitir que el dialecto vizcaino fue uno de los “perdedores” del proceso de unificación:

“No es que se dé de lado a vizcaínos y suletinos; lo que ocurre es que la forma de lengua elegida, una por definición, les deja en una situación marginal, que es la que les asigna la misma geografía…” (Mitxelena, La lengua vasca, Leopoldo Zugaza, editor, Durango, 1977, cfr. Bizkaia en la Edad Media).

El que fuera rector de la Universidad de Salamanca, el filólogo Antonio Tovar, cuando analizaba ciertas diferencias dialectales del euskera, ponía como ejemplo paradigmático el caso de “barri“, que se emplea en el oeste de Euskal Herria y “berri” en el este, con sus topónimos derivados, Etxebarria/Etxeberria, llegando a afirmar que Bizkaia:

“viene teniendo el dialecto más occidental del vasco desde hace más de tres mil años”, y añadiendo que

“… el vizcaino, dialecto bien caracterizado, pero no independiente del euskera común, con una personalidad real …,  ha sabido conservar arcaísmos y palabras auténticamente vascas que otros dialectos han perdido tal vez…” (Tovar, El euskera y sus parientes, ediciones Minotauro, Madrid, 1959, cfr. en Bizkaia en la Edad Media).

La iglesia diocesana vizcaina mantiene el empleo de  “barri” como “nuevo”: así “barri ona“, “buena nueva, evangelio”. El Athletic emplea también “barria” (San Mámés “barria“), respetando la grafía vizcaína. Dos grandes instituciones vizcainas, pero poco más. Me resulta chocante que la felicitación de año nuevo más habitual en Bizkaia sea “Urte berri on”, olvidando esos más de tres mil años que los vizcainos habían conservado sus expresiones, tal como el profesor Tovar manifestaba.

No eludo que lo más importante, lo verdaderamente relevante, es aprender a hablar y utilizar el idioma, el euskera/euskara. Admito que una única palabra, una única expresión, un único término, como el de “barri” o “berri” no se merece someter a debate, cuando lo fundamental es el idioma en su conjunto. Lo admito.

Pero, sin ánimo de polemizar, pongo a continuación unos versos que, cuando éramos pequeños, allá por los años 50/60, antes de la unificación lingüística, en pueblos como Plentzia y otros muchos municipios vizcaínos, íbamos, casa por casa, anunciando el año nuevo, y deseando a las familias felicidad y prosperidad, recibiendo a cambio unos pequeños obsequios (turrón, pasas, dulces…), y se recitaba o se cantaba estos versos:

Urte barri barri

txarri belarri,

dekonak eztakonari

  • nik eztekot eta niri.
  • Apalazio zalduna
  • iru erregen eguna,
  • zotzak eta paluak
  • txori biorren kontuak.
  • Emongo bozu emoizu
  • baldin emongo badozu,
  • zuri begira gagozan arte
  • egiten yaku berandu.
  • Apalazio miri montaña
  • iru intxaurta lau gaztaiña.”

Estoy seguro que aún se mantiene viva la costumbre en muchos pueblos vizcaínos (“dekonak eztakonari= el que tiene que dé al que no tiene).

¡Qué difícil rimar “berri” con “txarri belarri“!

En recuerdo de mi infancia en Plentzia, defiendo el empleo de ¡Urte barri on! para felicitar el año nuevo en euskera.

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Esta mañana, alrededor de 1500 personas se han manifestado en Plentzia contra el proyecto oficial de construir unos pantalanes en la ría. Aquí dejo imágenes de la manifestación.

 

 

Si bien es obvio que se precisa una ordenación de las embarcaciones que, de manera anárquica, pueblan la ría, es también evidente que la solución no debe improvisarse. No vale cualquier proyecto. No basta con defender que ya existe un proyecto sobre el que, hipotéticamente, se van a aceptar algunas propuestas de mejora.

Se trata de una infraestructura pública que afecta directamente a Plentzia, Gorliz y Barrika,  pero también muy necesaria para el conjunto del País, por lo que es imprescindible acometer la obra sin soluciones cortoplacistas que no resolverán el problema de fondo.

Por ello, y sin ningún tipo de excusa, se precisa que en el proyecto se incluya el dragado de la ría, puesto que desde la eliminación del viejo puente de piedra (tras las inundaciones de 1983) y la anterior prolongación del muelle de la playa de Plentzia hasta cerca de la peña de San Valentín, el deterioro de la ría no permite la circulación adecuada de las embarcaciones por falta de calado, especialmente en mareas bajas.

Hace unos días publiqué en este blog unos esbozos de un proyecto alternativo del arquitecto Rafael Manene, que propone una zona distinta para la ordenación de las embarcaciones al lado del actual puerto, en la zona en la que hace años había una playa (“La Canal”), y tomando una parte de la zona de la actual playa de Plentzia, con un volumen exagerado de arena en la actualidad.

No se trata de optar por un proyecto u otro. Se trata de hacer de nuevo un estudio en profundidad, sin prejuicios ni recortes presupuestarios, sin excluir el dragado con la excusa de que pueda afectar al paseo de la Ribera.

Los holandeses son los europeos que más y mejor han afrontado este tipo de problemas dado que muchas de sus zonas habitadas han sido recuperadas al mar ¡Seguro que también para nosotros hay soluciones!

 

 

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He recibido del arquitecto Rafael Manene estos planos del proyecto que en su día presentó  para la construcción de un puerto deportivo y nuevos pantalanes en Plentzia, sin que afectara a la ría en los tramos puente-Astillero y Astillero-puerto actual.

Esto es lo que me decía Rafa:

Soy Rafael Manene. Y estuve formando parte de la última plataforma hace unos años donde se abordó el tema de la ría y presenté y está dibujado un puerto deportivo en la zona que se ha ganado, durante años, al mar. Me refiero a la zona de playa que prácticamente no se utiliza. Seria un puerto mayor que el actual y con poca distancia a San Valentín. Sí hay que dragar para poder usar el nuevo puerto para los barcos de mayor calado y dedicar el antiguo a embarcaciones de menos eslora, con un mayor número de pantalanes.

 

 

 

 

Como puede observarse, no tiene nada que ver con el proyecto oficial que se pretende acometer.

Carlos Olazabal ha comentado en este blog que dicho proyecto no solo no fue rechazado en su día sino que fue bien visto desde el punto de vista técnico a expensas de complementarlo con un estudio de mareas y corrientes. Aquí lo dejo para que pueda ser conocido por todas aquellas personas interesadas y sirva para abrir un necesario debate  para la mejor solución para la ría de Plentzia.

Es obvio que siguen siendo necesarios los estudios de mareas y corrientes y, especialmente, la acometida del imprescindible dragado de la ría sin que afecte al Paseo de la Ribera.

A mi juicio, la solución de la ordenación de las embarcaciones de la ría de Plentzia no pasa por asumir el actual proyecto sin disponer y analizar las alternativas existentes. Algunas, como la que incluye el dragado previo, puede ser más costosa, pero la Administración no puede olvidar que se trata de una infraestructura necesaria para los próximos decenios y, por tanto, amortizable en un largo periodo de tiempo, por lo que no se debe escatimar recursos públicos con una visión cortoplacista, sin poner encima de la mesa todas las opciones y se aborde un debate no solo técnico sino también participativo por los usuarios y vecinos de la zona, incluyendo a los de Plentzia, Gorliz y Barrika.

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Mi amigo José Aurelio (Falo),  me ha enviado una foto que  parece ser una aproximación a lo que se pretende hacer en la ría de Plentzia, desde el puente hasta el Astillero, por parte de las autoridades.

Es la siguiente:

Sin conocer por mi parte más detalles de dicho proyecto, tengo la impresión que no ha sido muy bien recibido por amplios sectores de Plentzia, Barrika, Gorliz y personas de otros municipios afectados.

Rafael Manene, conocido arquitecto bilbaíno muy vinculado a Plentzia, con una amplia y acreditada experiencia profesional, ha participado en este foro, diciéndonos que hace unos años participó en una plataforma que se constituyó en Plentzia, en la que presentó unas ideas para habilitar la zona de playa que prácticamente no se utiliza, con poca distancia de la peña de San Valentín. A su juicio, se podría usar el nuevo puerto para los barcos de mayor calado y dedicar el antiguo a embarcaciones de menos eslora, con un mayor número de pantalanes.

Se trata, claramente, de dos ideas muy distintas, incluso contrapuestas. Por ello, creo que sería interesante conocer más detalles de las ideas que aquí ha aportado el arquitecto Rafael Manene, y también sugerencias o propuestas de quien lo desee.

¿Aún hay tiempo de mejorar la propuesta de las autoridades?

Bajamar en la zona de la fotografçia de arriba

¿Será posible instalar los pantalanes arriba marcados en una ría que en bajamar presenta este aspecto?

¿Mejoraría el aspecto actual de la ría?

 

¿Podremos conocer y analizar propuestas como la que ha descrito Rafael Manene con más detalle u otras alternativas?

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I

Pretendo hacer un análisis de la evolución de las tribus denominadas por los romanos autrigonas, caristias y várdulas (en la actualidad el territorio aproximado de las Provincias Vascongadas o País Vasco occidental) en relación con las tribus vasconas (en la actualidad, Navarra), a lo largo de la época goda, tras la caída del imperio romano occidental (siglos V al VIII), con especial énfasis en el examen del hipotético “celtismo” de Vascongadas o de parte de ellas, y de la también hipotética “vasconización tardía” de las tribus vascongadas por parte de Vasconia.

Las denominaciones empleadas para las tribus autrigonas, caristias y várdulas desaparecen de los textos escritos a partir de los godos, y solo aparece documentado el término “vascones”. De ahí surgen una serie de dudas: ¿colonizaron los vascones al resto de tribus vascas occidentales, esto es, a los autrigones, caristios y várdulos? ¿transmitieron los vascones, junto con su desplazamiento y asentamiento, el vascuence o euskera? ¿qué territorio abarcaba el término “Vasconia”? ¿existió un proyecto político-social común denominado Vasconia? ¿cuál fue la relación entre Vasconia, Aquitania y las tribus vascongadas citadas?

No hay unanimidad de criterio en el origen y delimitación del término Vasconia, ni en los límites geográficos del territorio, ni quiénes eran los vascones. Se especula sobre sus orígenes, vínculos étnicos, culturales y lingüísticos con los pueblos vecinos, en concreto con várdulos, caristios y autrigones, con versiones muy diferentes.

De ahí que interese analizar la hipotética colonización por parte de los vascones. Es decir, si los vascones se expandieron hacia el norte y noroeste e hicieron desaparecer a las otras tribus, de este a oeste, várdulos, caristios y autrigones (asentadas aproximadamente donde hoy se sitúan Gipuzkoa, Álava y Bizkaia), lo que defienden algunos historiadores; o si, por el contrario, cada una de las tribus se mantuvo en su originaria zona de asentamiento, con mínimos desplazamientos, pero sin que se produjera la conquista del resto de pueblos o tribus por los vascones.

II

Oihenart cree que “el linaje de estos tres pueblos (autrigones, caristios y várdulos), había desaparecido, al igual que su nombre, en su mayor parte, y que su país había sido ocupado, desde la época de los godos, por algún pueblo fuerte y aguerrido”, que no duda en identificarlo con el pueblo vascón, que “hacían frecuentes excursiones por las regiones vecinas, ya por odio a los godos, ya con el intento de dilatar sus fronteras”. A esta apreciación añade otros argumentos, “no débiles”, como la semejanza en el nombre, las costumbres o el uso de la misma lengua[1].

Schulten propone la tesis del incremento sucesivo del territorio de los vascones, mediante avances al norte y noroeste y sucesivas conquistas[2]. Según él, las primeras noticias sobre los vascones provienen de la guerra sertoriana, en los años 77 y 74. Entonces la región de los vascones empezaba en el sur, cerca de Calagurris (Calahorra) y en el norte confinaba con la de los berones; los vascones ocupaban el territorio del valle del Ebro superior, entre Calahorra y Logroño, pero se extendían también a través de las montañas hasta el océano, donde Oiasso (Pasajes) es su puerto. Y concluye:

evidentemente, el valle superior del Ebro es su residencia primitiva, mientras que la extensión hasta el océano es el resultado de conquistas ulteriores[3].

A su juicio, alrededor del año 580 d. C., los vascones se hallan en posesión de Álava (con Victoriacum, fundado por Leovigildo), y “probablemente” también de Bizkaia y de Gipuzkoa[4]. Desde su sede principal en el Ebro, se extendieron, conquistando, poco a poco, no tan solo la montaña de Navarra y la salida al mar, sino incluso el territorio de los várdulos, caristios y autrigones[5] (entre los años 150 y 580 de nuestra era), y haciendo incursiones en Aquitania en 587, llegaron hasta el Garona y dieron su nombre a la Gascuña (Vasconia-Guasconia).

Sánchez-Albornoz, se inclina a unirse a “tales ilustres autores” por diversas razones y afirma categóricamente que “los vascones vasconizan la depresión vasca[6]. Sostiene que el mismo nombre de vascones, “parece haberles sido impuesto por los celtas y significa los orgullosos o los de las alturas, según uno de los filólogos españoles más acreditados de la hora de hoy”[7].

Es categórico cuando sostiene que, aunque se ignora la estirpe de los pueblos que ocupaban la depresión vasca (várdulos, caristios y autrigones), “solo sabemos que no eran vascones[8], argumentando que los diferencian de ellos los geógrafos, la arqueología y la historia. Llega a sustentar que “no hablaban la misma lengua”, lo que “se deduce de los nombres de sus ciudades”, y continúa:

“La diversificación dialectal del vasco en tal comarca y los extraños parentescos entre dialectos del mismo usados en ella en zonas geográficamente alejadas acreditan su condición de lengua importada en el país ¿Serían (los várdulos, caristios y autrigones) rama desprendida del tronco cantábrico primitivo? Es probable, pero es seguro que a ese sustrato primitivo se unieron inmigrantes llegados al país en fecha remota. Várdulos aparecen en Iliria y en los Balcanes, caristios en la Liguria y en Grecia, y nadie duda del celtismo de los autrigones[9].

En conclusión, sostiene que:

“los vascones se lanzaron a la conquista de la depresión vasca hacia el siglo V”, especulando con la posibilidad de que pudieron desplazarse hacia la depresión vasca “cuando los visigodos comenzaron a cruzar los Pirineos como conquistadores entrando por Pamplona, a partir de los días de Eurico (468-484)[10], subrayando que “… sobran datos geográficos, toponímicos, lingüísticos, sociales de esa entrada y de la colonización de la Euzkadi de hoy por los vascones…”[11].

La misma tesis sostienen Gómez Moreno y otros.

Bosch Gimpera discrepa de Sánchez-Albornoz y Schulten. A su juicio, la confusión proviene de que, en los autores antiguos, al describir una zona, lo hacían de modo incompleto por la escasez de datos, por lo que era práctica habitual que tendieran a generalizar, convirtiendo en genérico el nombre de los pueblos más importantes: en concreto, a los vascones se les consideraba como los principales del “grupo vasco” y su territorio era mayor que el de autrigones, caristios y várdulos. Plinio llamó várdulos a todos los habitantes del litoral vasco sin diferenciar las regiones y la diversidad de gentes, sin duda porque los várdulos fueron entonces los más distinguidos de los mareantes o gentes atrevidas que brillaron por su espíritu inquieto y audaz.

A juicio de Bosch Gimpera, esta ambigüedad en la designación de los pueblos ha inducido a algunos a excluir a los autrigones del grupo vasco para unirlos a los cántabros y a otros a propugnar la teoría de la colonización de los territorios del norte y noroeste por los vascones.

Lo que Bosch Gimpera admite es que sea fácilmente concebible que los vascones, desde su territorio originario, pudiesen avanzar o retroceder en el Ebro o caer sobre la llanura de Aquitania (de lo que da testimonio Gregorio de Tours), pero “una conquista de los valles vascos parece inverosímil y el solo silencio de las fuentes respecto al nombre de los demás pueblos vascos es insuficiente para comprobarla”[12].

También Caro Baroja niega tal desplazamiento hacia el noroeste, hacia el solar de várdulos, caristios y autrigones[13]. Mañaricua[14] atribuye el equívoco a la frase de la Crónica de Alfonso III en la que se dice “las Bardulias que ahora se llaman Castilla”[15] y concluye que “no tenemos un solo texto que pruebe el corrimiento de los vascones hacia occidente”[16].

En una línea equivalente, García de Cortázar sostiene que si bien pudiera dar la impresión de que los vascones se hubieran desplazado hacia el oeste, considera más probable que, aunque no se sepa cuáles fueron las verdaderas razones, “tal vez lo que se desplazara no fuera el pueblo sino el nombre de vascón” con el que desde la crisis del imperio romano hasta el siglo IX “se va a conocer indistintamente las tierras ocupadas por vascones, várdulos y caristios, tal vez, contempladas en la unidad que les daba un mismo idioma”[17]. Esta tesis de García de Cortázar demostraría la existencia de un fuerte vínculo entre las distintas tribus vascas al participar de un mismo idioma y formar todas ellas parte de lo que se puede denominar Euskal Herria.

Son de la misma opinión Barbero y Vigil, para quienes “pudo suceder que entonces se llamara vascones indistintamente a los que hablaban vasco”, es decir, también a los várdulos y caristios y parte de los autrigones, con lo que no se habría producido el corrimiento de los vascones hacia Gipuzkoa y Bizkaia, como pretendía Schulten y lo asentía Sánchez-Albornoz, sino que se trataría de la “extensión de un nombre étnico a un área geográfica mayor”, siendo los vascones los que hablaban la lengua indígena, el euskera en sus diversos dialectos[18].

A juicio de Besga Marroquín, “no hay ningún dato que avale la supuesta vasconización de las Vascongadas”, aunque reconoce que el peso de la teoría “ha sido tan enorme que ha sido muy difícil sustraerse a su influencia”[19].

Aunque hasta tiempos recientes no había opiniones discrepantes en lo que se refiere al desplazamiento de los vascones hacia el norte, al otro lado de los Pirineos, hacia Aquitania[20], en los últimos años también se cuestiona esa explicación histórica. Tanto en lo que se refiere a los movimientos de los vascones hacia el norte y el oeste como al origen histórico del euskera y su desplazamiento, se ha abierto un nuevo e incipiente debate en que se discuten cuestiones relevantes como la idea de un nuevo punto geográfico de origen del euskera en los valles pirenaicos o la insistencia acerca de la “euskaldunización tardía” de las Vascongadas e incluso de Navarra, discusión en la que no solo toman parte historiadores y arqueólogos, sino también epigrafistas, filólogos y vascólogos, con aportaciones y posiciones muy controvertidas[21].

III FUENTES

Dada la escasísima existencia de fuentes documentales, resulta imprescindible acudir a la búsqueda de otro tipo de fuentes además de las documentales, como son las inscripciones, los relatos de los geógrafos clásicos, los hallazgos arqueológicos, la epigrafía y la toponimia, que nos permitan acercarnos a una época de la historia de los territorios vascos y lograr nuevas aportaciones.

 

[1] OIHENART, Arnaldo, Notitia utriusque Vasconiae, op. cit., libro primero, capítulo VI, págs. 129 y 130.

[2] SCHULTEN, Adolf, “Las referencias sobre los vascones”, Revista Internacional de Estudios Vascos, 1923, págs. 225 a 240.

[3] Y añade: “Dichos límites subsisten todavía en Ptolomeo” (SCHULTEN, Adolf, “Las referencias…, op. cit., págs. 239 y 240).

[4] Por lo que se refiere a Bizkaia y gran parte de Gipuzkoa actuales la afirmación debe ser calificada como mera conjetura.

[5] Tampoco aquí aporta ninguna prueba.

[6] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, “Los vascones vasconizan la depresión vasca”, Vascos y navarros en su primera historia, op. cit., págs. 72 a 78. Lo mismo aparece en Orígenes de la Nación Española. “Estudios críticos sobre la historia del reino de Asturias”, I, Oviedo, 1972, págs. 101 a 106, y en Orígenes de la Nación española. El Reino de Asturias, obra resumen o antología de la anterior, op. cit., pág. 38 y sigs.

[7] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 38. Sánchez-Albornoz no dice a qué filólogo se refiere, cuando afirma como probable el origen celta de la palabra “vascón”, e identifica su significado como “los orgullosos”, o los de “las alturas”. Surge una duda: o para el filólogo anónimo y para Sánchez-Albornoz los celtas hablaban vascuence (euskera) o, de no ser así, no da pruebas del origen celta de la palabra, ni rebate argumentalmente lo que se manifiesta en el Diccionario de la Academia y es defendido por muchos escritores y filólogos, esto es, su procedencia de la palabra vasca “baso” (monte, bosque) y del sufijo euskérico “ko” (de, procedencia).

[8] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 36.

[9] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 36.

[10] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 60.

[11] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 60.

[12] BOSCH GIMPERA, P., “Los celtas y el País Vasco”, RIEV, 1932, 23-3, pág. 463.

[13] CARO BAROJA, Julio, Los pueblos del norte de la Península Ibérica, pág. 77 y sigs.

[14] MAÑARICUA, “¿Vasconización de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya?”, en Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., págs. 25 a 37.

[15] Dentro de la frase de la Crónica de Alfonso III figura “Bardulies qui nunc uocitatur Castella” (las Bardulias que ahora se llaman Castilla). Ya en 1948, Ramos Loscertales mantuvo que jamás Castilla se llamó Bardulies y que nos encontramos simplemente ante “un desafortunado rasgo de erudición del autor de la Crónica” [RAMOS LOSCERTALES, J.M., “Los jueces de Castilla”, en Cuadernos de Historia de España, 10, 1948, 85 (cfr. MAÑARICUA, Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., págs. 28 y 29)], consideración que rechaza Sánchez Albornoz, aunque acepta Mañaricua (MAÑARICUA, Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., pág. 29).

[16] Las conclusiones de Mañaricua son muy claras: “1ª No puede pretenderse que las fronteras de los vascones hubieran permanecido inalteradas a lo largo de los siglos. Ciertamente se dieron variaciones; 2ª No se ha probado una expansión de los vascones a expensas de los várdulos y caristios tras de la caída del imperio romano. No hay base para admitir que, presionados los várdulos por los vascones, arrastraron consigo a los caristios hacia el suroeste; 3ª La extensión del nombre de vascones a tierras várdulas y caristias no implica necesariamente expansión y dominio político, aunque bien pudo ir acompañada y aun causada por modificaciones del estado político y militar, y 4ª No hay ningún fundamento para ver en una supuesta invasión vascona del siglo V el origen del euskera en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En otras palabras: no se puede hablar de que los vascones vasconizaran la depresión vasca” (MAÑARICUA, “¿Vasconización de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya?”, en Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., pág. 37).

[17] Apunta como una de las razones la “mayor fortaleza y prestigio del pueblo vascón”, en línea con lo argumentado por Bosch Gimpera (GARCÍA DE CORTÁZAR, José Ángel, Vizcaya en la Alta Edad Media, colección temas vizcaínos, año IX, núm. 105, editada por la Caja de Ahorros Vizcaína, septiembre, 1983, pág. 10); véase también GARCÍA DE CORTÁZAR, “Del Cantábrico al Duero”, en Organización social del espacio en la España medieval. La Corona de Castilla en los siglos VIII a XV (coord.), Ariel, Barcelona, 1985; en este trabajo habla de las posibles variadas y contrapuestas razones sobre la falta de acuerdo sobre localización de los “viejos étnicos” (Schulten y Sánchez-Albornoz de un lado, con su tesis del desplazamiento hacia el oeste de los vascones, y Caro Baroja y Mitxelena del otro, para quienes las formas dialectales del euskera dejaría sin sentido una “presunta vasconización de la depresión vasca”), razones que García de Cortázar esquematiza: “desplazamientos generales de los antiguos pueblos; simples desbordamientos parciales de su antiguo solar por cambios en sus dedicaciones económicas, o, más simplemente todavía, a deficiencias y confusiones de ubicación por parte de los primeros cronistas asturianos, que tienen ante sí, durante el siglo IX, una realidad algo distinta a la constatada por los romanos” (GARCÍA DE CORTÁZAR, ”Del Cantábrico al Duero”, Organización social del espacio en la España medieval……, op. cit., pág. 47); esta última explicación se asemeja a la dada por Bosch Gimpera.

[18] BARBERO, Abilio y VIGIL, Marcelo, “Sobre los orígenes sociales de la Reconquista”, págs. 7 a 72, Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, op. cit., pág. 41.

[19] BESGA MARROQUÍN, Armando, “El concepto de vascón en las fuentes durante los siglos VI-IX”, Letras de Deusto, vol. 23, núm. 61, 1993, págs. 58 a 68.

[20] Véase SANCHEZ ALBORNOZ, C. “Los vascones vasconizan la depresión vasca”, Vascos y navarros en su primera Historia, op. cit.; BARBERO, A., y VIGIL M., “Sobre los orígenes sociales de la Reconquista: cántabros y vascones desde fines del Imperio romano hasta la invasión musulmana”, en Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, op. cit.

[21] La televisión vasca emitió recientemente una serie documental titulada “Una historia de Vasconia: euskaldunización tardía”, en la que, según la propia ETB, “el documental mantiene la tesis de que antes del siglo VI en la Vasconia occidental no se hablaba euskera y afirma que a partir de esa época el euskera se consolidó en el entorno de la ciudad de Pamplona, procedente de los valles pirenaicos, desde donde se extendió por todo el territorio de Vasconia”. A juicio de la directora general de EITB, Maite Iturbe, “la teoría que presenta el documental sobre el euskera no está muy extendida, pero investigadores de diferentes campos han puesto sobre la mesa importantes descubrimientos y reflexiones. Este trabajo divulgativo es una aportación que contribuye a enriquecer el debate científico”. Sobre esta controversia véase ALTUNA ENZUNZA, Aitzol, Desmontando la vasconización tardía, libro elaborado por Amazon.com Columbia, SC, 30 de marzo de 2017, en el que el autor se opone a la tesis de la vasconización o euskaldunización tardía. Sobre esta cuestión volveré a en el apartado 11.2 al hablar de la historiografía lingüística en relación con el euskera.

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A lo largo del primer semestre de 2019 asistimos en directo al juicio delprocés”. Los acusados son una docena de cargos públicos, miembros de las instituciones catalanas, gobierno de la Generalitat y parlamento. Representantes, por tanto, de un segmento significativo del pueblo catalán.

Los partidos de los que forman parte se habían comprometido en su programa electoral a realizar un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña. Como objetivo inicial reiterado públicamente pretendieron acordarlo con el Estado. No habiéndose logrado un compromiso entre las autoridades catalanes y el gobierno de España, se avanzó hacia una situación de hecho que culminó con la celebración de la consulta el 1 de octubre de 2017. Los jueces y fiscales habían adoptado diversas resoluciones para impedirlo, incluida la intervención activa de las fuerzas de seguridad, autonómicas y estatales. No obstante, se contabilizaron más de dos millones de votos. La votación fue declarada ilegal; algunos dirigentes políticos, entre ellos el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmaron que ni siquiera había tenido lugar.

Los medios de comunicación, tanto los catalanes como los del resto del Estado español e internacionales, informaron de los acontecimientos vividos en Cataluña de manera especialmente exhaustiva los meses de septiembre y octubre de 2017. No voy a referirlos con detalle por ser innecesario, y porque no es el objeto de este trabajo.

Como consecuencia de todo lo ocurrido, el conflicto político ha quedado judicializado.

La fiscalía sostiene que no se juzgan ideas, sino hechos concretos, actuaciones. Acusa a los procesados de rebelión y otros delitos muy graves, solicitando para ellos penas de cárcel de muchos años. Nueve dirigentes catalanes llevan más de un año en prisión provisional y otros tres están en libertad mientras se les juzga. Varios de los encausados se encuentran en diversos países europeos, en su condición de exiliados como sostienen unos o de huidos de la justicia según otros.

Se trata de un juicio histórico, en el que, además de los encausados, han declarado como testigos más de cuatrocientas personas, entre las cuales figuran los más altos cargos públicos de los gobiernos, estatal y autonómicos, representantes de partidos políticos y de la sociedad civil, así como miembros de las fuerzas de seguridad, profesores de universidad y personas que fueron testigos de algunos de los hechos ocurridos en los meses de septiembre y octubre de 2017.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo de España que les juzga decidió en su día retransmitir el juicio completo por televisión, en abierto, con varias cámaras en el interior de la Sala. La retransmisión se pudo ver también a través de la televisión pública española, RTVE (canal informativo 24 horas) y otros canales de televisión. Seguro que para la toma de esa decisión de dar al juicio la máxima difusión influyó el hecho de que los magistrados del Supremo valoraron el riesgo que corría la justicia española, no solo por la razón de quiénes eran los acusados y por la dimensión política del proceso, sino muy especialmente por haber sido cuestionada la instrucción en las fases previas por algunos tribunales europeos de Alemania, Suiza, Bélgica o Escocia, como fue el caso de la petición de extradición del presidente Puigdemont y de varios miembros de su gobierno, así como en otros trámites procesales.

Tratar de resolver una cuestión política a través de las vías judiciales está condenado a la frustración. Sea cual sea el desenlace final en el Tribunal Supremo y en los más que previsibles recursos a las instancias judiciales europeas, es claro que lo único que se va a constatar es el fracaso de la política, la inviabilidad de encauzar democráticamente un deseo de una parte significativa de la población catalana de ejercer un derecho controvertido y complejo, el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, llamado eufemísticamente derecho a decidir, empeño expresado reiteradamente en las urnas de Cataluña, y a través de otras vías, democráticas y pacíficas, como las manifestaciones multitudinarias y diversas acciones de desobediencia civil no violenta.

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Dentro de la semana de la arquitectura organizada para conocer edificios emblemáticos de la ciudad, los arquitectos de Madrid van a rendir homenaje al arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza por considerarlo “maestro de maestros de la segunda mitad del siglo XX”.

Así lo ha anunciado hoy la presentadora bilbaína Ana Blanco en el telediario de TV1, añadiendo la periodista Sara Ramos Soriano que Sáenz de Oiza “rompió esquemas” en la arquitectura en 1955 con la basílica de Aránzazu en Oñate, y después la sede del Banco de Bilbao en Azca y el edificio de Torres Blancas, ambos en Madrid. La información ha concluido con el dato de que se exponen 400 planos originales y 60 maquetas de Oiza. No sé si el proyecto del cubo de la Alhóndiga de Bilbao se incluye en esos planos y maquetas de la exposición. Por ello y para aportar información documentada escribo esta entrada.

Pues bien, el arquitecto navarro fue contratado por el ayuntamiento de Bilbao en los años 1988 y 1989 para que desarrollara arquitectónicamente, junto con Jorge Oteiza y el también arquitecto bilbaíno Juan Daniel Fullaondo, el centro cultural de la Alhóndiga, que queríamos convertir en una “factoría de arte” en expresión feliz de Oteiza. Nos presentaron un proyecto inicial muy innovador, rompedor, con dos cubos y un paralelepípedo que unía ambos edificios en el aire, que lo tuvimos que ir modificando para cumplir los numerosos requisitos que nos iban imponiendo desde una denominada Comisión técnica nombrada por el Gobierno Vasco a través de la Consejería de Cultura. Tras un largo período de cambios y adaptaciones a las exigencias de la citada Comisión, se celebró una reunión en el interior del edificio de la Alhóndiga, en la que el máximo dirigente del PNV, con dos arquitectos amigos suyos y Michel Unzueta, trató de mediar para que hiciéramos alguna modificación más al objeto de conseguir los necesarios permisos. A la reunión asistí junto con Saénz de Oiza pues deseábamos seguir adelante con el proyecto, aceptando numerosos cambios que no modificaran sustancialmente el proyecto Oteiza-Oiza-Fullaondo.

De la supuesta mediación no tuve más información. No sé con quién habló el dirigente del PNV ni siquiera si lo hizo personalmente, pero si gestionó con las autoridades del Gobierno vasco no sirvió de nada. Al final nos denegaron los permisos. Sobre esta cuestión se puede leer varias entradas de este blog en las que fundamento mi posición como promotor del proyecto en calidad de alcalde de Bilbao, y las claves políticas del proyecto y de su rechazo por las autoridades vascas. Véase capítulo I(gestación), II, III, IV(centrado en la argumentación técnica de Sáenz de Oiza), V y VI(mi dimisión como alcalde de Bilbao).

En esas entradas explico con detalle el proceso y destaco la manifiesta contradicción que supuso la denegación del permiso para el cubo de la Alhóndiga, siendo una iniciativa pública, con la autorización para derribar un edificio de características análogas y edificar dos torres dejando tan solo un pequeño recuerdo de la fachada del edificio antiguo, de iniciativa privada. Por cierto, también habíamos aceptado esa fórmula de conservar un trozo de la fachada, aunque recibimos la enésima respuesta negativa. Hoy se podría añadir el caso de las torres que se han construido ya en Bilbao, de altura igual o superior a nuestro proyecto, dado que la altura era, supuestamente, uno de los argumentos “técnicos” que utilizaban para no permitirnos construir.

El navarro Sáenz de Oiza fue el arquitecto director del proyecto, con el asesoramiento y apoyo del también navarro Jorge Oteiza (que ya habían participado conjuntamente en la basílica de Aránzazu)  y del bilbaíno Daniel Fullaondo. Todos de prestigio reconocido, además de vascos.

Me alegro mucho de este merecido homenaje que los arquitectos de Madrid hacen a Francisco Javier Sáenz de Oiza (q.e.p.d.) y transmito mi enhorabuena a toda su familia.

 

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De izquierda a derecha, Jon Intxaustegui, Jorge Oteiza, Francisco Javier Sáenz de Oiza, José María Gorordo y Juan Daniel Fullaondo. Jorge Oteiza celebraba su 80 cumpleaños.

 

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Portada del proyecto técnico de Sáenz de Oiza

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Una de las numerosas páginas del proyecto

 

 

 

 

 

 

 

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