Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Artículos’ Category

I

Pretendo hacer un análisis de la evolución de las tribus denominadas por los romanos autrigonas, caristias y várdulas (en la actualidad el territorio aproximado de las Provincias Vascongadas o País Vasco occidental) en relación con las tribus vasconas (en la actualidad, Navarra), a lo largo de la época goda, tras la caída del imperio romano occidental (siglos V al VIII), con especial énfasis en el examen del hipotético “celtismo” de Vascongadas o de parte de ellas, y de la también hipotética “vasconización tardía” de las tribus vascongadas por parte de Vasconia.

Las denominaciones empleadas para las tribus autrigonas, caristias y várdulas desaparecen de los textos escritos a partir de los godos, y solo aparece documentado el término “vascones”. De ahí surgen una serie de dudas: ¿colonizaron los vascones al resto de tribus vascas occidentales, esto es, a los autrigones, caristios y várdulos? ¿transmitieron los vascones, junto con su desplazamiento y asentamiento, el vascuence o euskera? ¿qué territorio abarcaba el término “Vasconia”? ¿existió un proyecto político-social común denominado Vasconia? ¿cuál fue la relación entre Vasconia, Aquitania y las tribus vascongadas citadas?

No hay unanimidad de criterio en el origen y delimitación del término Vasconia, ni en los límites geográficos del territorio, ni quiénes eran los vascones. Se especula sobre sus orígenes, vínculos étnicos, culturales y lingüísticos con los pueblos vecinos, en concreto con várdulos, caristios y autrigones, con versiones muy diferentes.

De ahí que interese analizar la hipotética colonización por parte de los vascones. Es decir, si los vascones se expandieron hacia el norte y noroeste e hicieron desaparecer a las otras tribus, de este a oeste, várdulos, caristios y autrigones (asentadas aproximadamente donde hoy se sitúan Gipuzkoa, Álava y Bizkaia), lo que defienden algunos historiadores; o si, por el contrario, cada una de las tribus se mantuvo en su originaria zona de asentamiento, con mínimos desplazamientos, pero sin que se produjera la conquista del resto de pueblos o tribus por los vascones.

II

Oihenart cree que “el linaje de estos tres pueblos (autrigones, caristios y várdulos), había desaparecido, al igual que su nombre, en su mayor parte, y que su país había sido ocupado, desde la época de los godos, por algún pueblo fuerte y aguerrido”, que no duda en identificarlo con el pueblo vascón, que “hacían frecuentes excursiones por las regiones vecinas, ya por odio a los godos, ya con el intento de dilatar sus fronteras”. A esta apreciación añade otros argumentos, “no débiles”, como la semejanza en el nombre, las costumbres o el uso de la misma lengua[1].

Schulten propone la tesis del incremento sucesivo del territorio de los vascones, mediante avances al norte y noroeste y sucesivas conquistas[2]. Según él, las primeras noticias sobre los vascones provienen de la guerra sertoriana, en los años 77 y 74. Entonces la región de los vascones empezaba en el sur, cerca de Calagurris (Calahorra) y en el norte confinaba con la de los berones; los vascones ocupaban el territorio del valle del Ebro superior, entre Calahorra y Logroño, pero se extendían también a través de las montañas hasta el océano, donde Oiasso (Pasajes) es su puerto. Y concluye:

evidentemente, el valle superior del Ebro es su residencia primitiva, mientras que la extensión hasta el océano es el resultado de conquistas ulteriores[3].

A su juicio, alrededor del año 580 d. C., los vascones se hallan en posesión de Álava (con Victoriacum, fundado por Leovigildo), y “probablemente” también de Bizkaia y de Gipuzkoa[4]. Desde su sede principal en el Ebro, se extendieron, conquistando, poco a poco, no tan solo la montaña de Navarra y la salida al mar, sino incluso el territorio de los várdulos, caristios y autrigones[5] (entre los años 150 y 580 de nuestra era), y haciendo incursiones en Aquitania en 587, llegaron hasta el Garona y dieron su nombre a la Gascuña (Vasconia-Guasconia).

Sánchez-Albornoz, se inclina a unirse a “tales ilustres autores” por diversas razones y afirma categóricamente que “los vascones vasconizan la depresión vasca[6]. Sostiene que el mismo nombre de vascones, “parece haberles sido impuesto por los celtas y significa los orgullosos o los de las alturas, según uno de los filólogos españoles más acreditados de la hora de hoy”[7].

Es categórico cuando sostiene que, aunque se ignora la estirpe de los pueblos que ocupaban la depresión vasca (várdulos, caristios y autrigones), “solo sabemos que no eran vascones[8], argumentando que los diferencian de ellos los geógrafos, la arqueología y la historia. Llega a sustentar que “no hablaban la misma lengua”, lo que “se deduce de los nombres de sus ciudades”, y continúa:

“La diversificación dialectal del vasco en tal comarca y los extraños parentescos entre dialectos del mismo usados en ella en zonas geográficamente alejadas acreditan su condición de lengua importada en el país ¿Serían (los várdulos, caristios y autrigones) rama desprendida del tronco cantábrico primitivo? Es probable, pero es seguro que a ese sustrato primitivo se unieron inmigrantes llegados al país en fecha remota. Várdulos aparecen en Iliria y en los Balcanes, caristios en la Liguria y en Grecia, y nadie duda del celtismo de los autrigones[9].

En conclusión, sostiene que:

“los vascones se lanzaron a la conquista de la depresión vasca hacia el siglo V”, especulando con la posibilidad de que pudieron desplazarse hacia la depresión vasca “cuando los visigodos comenzaron a cruzar los Pirineos como conquistadores entrando por Pamplona, a partir de los días de Eurico (468-484)[10], subrayando que “… sobran datos geográficos, toponímicos, lingüísticos, sociales de esa entrada y de la colonización de la Euzkadi de hoy por los vascones…”[11].

La misma tesis sostienen Gómez Moreno y otros.

Bosch Gimpera discrepa de Sánchez-Albornoz y Schulten. A su juicio, la confusión proviene de que, en los autores antiguos, al describir una zona, lo hacían de modo incompleto por la escasez de datos, por lo que era práctica habitual que tendieran a generalizar, convirtiendo en genérico el nombre de los pueblos más importantes: en concreto, a los vascones se les consideraba como los principales del “grupo vasco” y su territorio era mayor que el de autrigones, caristios y várdulos. Plinio llamó várdulos a todos los habitantes del litoral vasco sin diferenciar las regiones y la diversidad de gentes, sin duda porque los várdulos fueron entonces los más distinguidos de los mareantes o gentes atrevidas que brillaron por su espíritu inquieto y audaz.

A juicio de Bosch Gimpera, esta ambigüedad en la designación de los pueblos ha inducido a algunos a excluir a los autrigones del grupo vasco para unirlos a los cántabros y a otros a propugnar la teoría de la colonización de los territorios del norte y noroeste por los vascones.

Lo que Bosch Gimpera admite es que sea fácilmente concebible que los vascones, desde su territorio originario, pudiesen avanzar o retroceder en el Ebro o caer sobre la llanura de Aquitania (de lo que da testimonio Gregorio de Tours), pero “una conquista de los valles vascos parece inverosímil y el solo silencio de las fuentes respecto al nombre de los demás pueblos vascos es insuficiente para comprobarla”[12].

También Caro Baroja niega tal desplazamiento hacia el noroeste, hacia el solar de várdulos, caristios y autrigones[13]. Mañaricua[14] atribuye el equívoco a la frase de la Crónica de Alfonso III en la que se dice “las Bardulias que ahora se llaman Castilla”[15] y concluye que “no tenemos un solo texto que pruebe el corrimiento de los vascones hacia occidente”[16].

En una línea equivalente, García de Cortázar sostiene que si bien pudiera dar la impresión de que los vascones se hubieran desplazado hacia el oeste, considera más probable que, aunque no se sepa cuáles fueron las verdaderas razones, “tal vez lo que se desplazara no fuera el pueblo sino el nombre de vascón” con el que desde la crisis del imperio romano hasta el siglo IX “se va a conocer indistintamente las tierras ocupadas por vascones, várdulos y caristios, tal vez, contempladas en la unidad que les daba un mismo idioma”[17]. Esta tesis de García de Cortázar demostraría la existencia de un fuerte vínculo entre las distintas tribus vascas al participar de un mismo idioma y formar todas ellas parte de lo que se puede denominar Euskal Herria.

Son de la misma opinión Barbero y Vigil, para quienes “pudo suceder que entonces se llamara vascones indistintamente a los que hablaban vasco”, es decir, también a los várdulos y caristios y parte de los autrigones, con lo que no se habría producido el corrimiento de los vascones hacia Gipuzkoa y Bizkaia, como pretendía Schulten y lo asentía Sánchez-Albornoz, sino que se trataría de la “extensión de un nombre étnico a un área geográfica mayor”, siendo los vascones los que hablaban la lengua indígena, el euskera en sus diversos dialectos[18].

A juicio de Besga Marroquín, “no hay ningún dato que avale la supuesta vasconización de las Vascongadas”, aunque reconoce que el peso de la teoría “ha sido tan enorme que ha sido muy difícil sustraerse a su influencia”[19].

Aunque hasta tiempos recientes no había opiniones discrepantes en lo que se refiere al desplazamiento de los vascones hacia el norte, al otro lado de los Pirineos, hacia Aquitania[20], en los últimos años también se cuestiona esa explicación histórica. Tanto en lo que se refiere a los movimientos de los vascones hacia el norte y el oeste como al origen histórico del euskera y su desplazamiento, se ha abierto un nuevo e incipiente debate en que se discuten cuestiones relevantes como la idea de un nuevo punto geográfico de origen del euskera en los valles pirenaicos o la insistencia acerca de la “euskaldunización tardía” de las Vascongadas e incluso de Navarra, discusión en la que no solo toman parte historiadores y arqueólogos, sino también epigrafistas, filólogos y vascólogos, con aportaciones y posiciones muy controvertidas[21].

III FUENTES

Dada la escasísima existencia de fuentes documentales, resulta imprescindible acudir a la búsqueda de otro tipo de fuentes además de las documentales, como son las inscripciones, los relatos de los geógrafos clásicos, los hallazgos arqueológicos, la epigrafía y la toponimia, que nos permitan acercarnos a una época de la historia de los territorios vascos y lograr nuevas aportaciones.

 

[1] OIHENART, Arnaldo, Notitia utriusque Vasconiae, op. cit., libro primero, capítulo VI, págs. 129 y 130.

[2] SCHULTEN, Adolf, “Las referencias sobre los vascones”, Revista Internacional de Estudios Vascos, 1923, págs. 225 a 240.

[3] Y añade: “Dichos límites subsisten todavía en Ptolomeo” (SCHULTEN, Adolf, “Las referencias…, op. cit., págs. 239 y 240).

[4] Por lo que se refiere a Bizkaia y gran parte de Gipuzkoa actuales la afirmación debe ser calificada como mera conjetura.

[5] Tampoco aquí aporta ninguna prueba.

[6] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, “Los vascones vasconizan la depresión vasca”, Vascos y navarros en su primera historia, op. cit., págs. 72 a 78. Lo mismo aparece en Orígenes de la Nación Española. “Estudios críticos sobre la historia del reino de Asturias”, I, Oviedo, 1972, págs. 101 a 106, y en Orígenes de la Nación española. El Reino de Asturias, obra resumen o antología de la anterior, op. cit., pág. 38 y sigs.

[7] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 38. Sánchez-Albornoz no dice a qué filólogo se refiere, cuando afirma como probable el origen celta de la palabra “vascón”, e identifica su significado como “los orgullosos”, o los de “las alturas”. Surge una duda: o para el filólogo anónimo y para Sánchez-Albornoz los celtas hablaban vascuence (euskera) o, de no ser así, no da pruebas del origen celta de la palabra, ni rebate argumentalmente lo que se manifiesta en el Diccionario de la Academia y es defendido por muchos escritores y filólogos, esto es, su procedencia de la palabra vasca “baso” (monte, bosque) y del sufijo euskérico “ko” (de, procedencia).

[8] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 36.

[9] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 36.

[10] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 60.

[11] SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, Orígenes de la Nación Española…, op. cit., pág. 60.

[12] BOSCH GIMPERA, P., “Los celtas y el País Vasco”, RIEV, 1932, 23-3, pág. 463.

[13] CARO BAROJA, Julio, Los pueblos del norte de la Península Ibérica, pág. 77 y sigs.

[14] MAÑARICUA, “¿Vasconización de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya?”, en Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., págs. 25 a 37.

[15] Dentro de la frase de la Crónica de Alfonso III figura “Bardulies qui nunc uocitatur Castella” (las Bardulias que ahora se llaman Castilla). Ya en 1948, Ramos Loscertales mantuvo que jamás Castilla se llamó Bardulies y que nos encontramos simplemente ante “un desafortunado rasgo de erudición del autor de la Crónica” [RAMOS LOSCERTALES, J.M., “Los jueces de Castilla”, en Cuadernos de Historia de España, 10, 1948, 85 (cfr. MAÑARICUA, Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., págs. 28 y 29)], consideración que rechaza Sánchez Albornoz, aunque acepta Mañaricua (MAÑARICUA, Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., pág. 29).

[16] Las conclusiones de Mañaricua son muy claras: “1ª No puede pretenderse que las fronteras de los vascones hubieran permanecido inalteradas a lo largo de los siglos. Ciertamente se dieron variaciones; 2ª No se ha probado una expansión de los vascones a expensas de los várdulos y caristios tras de la caída del imperio romano. No hay base para admitir que, presionados los várdulos por los vascones, arrastraron consigo a los caristios hacia el suroeste; 3ª La extensión del nombre de vascones a tierras várdulas y caristias no implica necesariamente expansión y dominio político, aunque bien pudo ir acompañada y aun causada por modificaciones del estado político y militar, y 4ª No hay ningún fundamento para ver en una supuesta invasión vascona del siglo V el origen del euskera en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En otras palabras: no se puede hablar de que los vascones vasconizaran la depresión vasca” (MAÑARICUA, “¿Vasconización de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya?”, en Vizcaya, siglos VIII al XI…, op. cit., pág. 37).

[17] Apunta como una de las razones la “mayor fortaleza y prestigio del pueblo vascón”, en línea con lo argumentado por Bosch Gimpera (GARCÍA DE CORTÁZAR, José Ángel, Vizcaya en la Alta Edad Media, colección temas vizcaínos, año IX, núm. 105, editada por la Caja de Ahorros Vizcaína, septiembre, 1983, pág. 10); véase también GARCÍA DE CORTÁZAR, “Del Cantábrico al Duero”, en Organización social del espacio en la España medieval. La Corona de Castilla en los siglos VIII a XV (coord.), Ariel, Barcelona, 1985; en este trabajo habla de las posibles variadas y contrapuestas razones sobre la falta de acuerdo sobre localización de los “viejos étnicos” (Schulten y Sánchez-Albornoz de un lado, con su tesis del desplazamiento hacia el oeste de los vascones, y Caro Baroja y Mitxelena del otro, para quienes las formas dialectales del euskera dejaría sin sentido una “presunta vasconización de la depresión vasca”), razones que García de Cortázar esquematiza: “desplazamientos generales de los antiguos pueblos; simples desbordamientos parciales de su antiguo solar por cambios en sus dedicaciones económicas, o, más simplemente todavía, a deficiencias y confusiones de ubicación por parte de los primeros cronistas asturianos, que tienen ante sí, durante el siglo IX, una realidad algo distinta a la constatada por los romanos” (GARCÍA DE CORTÁZAR, ”Del Cantábrico al Duero”, Organización social del espacio en la España medieval……, op. cit., pág. 47); esta última explicación se asemeja a la dada por Bosch Gimpera.

[18] BARBERO, Abilio y VIGIL, Marcelo, “Sobre los orígenes sociales de la Reconquista”, págs. 7 a 72, Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, op. cit., pág. 41.

[19] BESGA MARROQUÍN, Armando, “El concepto de vascón en las fuentes durante los siglos VI-IX”, Letras de Deusto, vol. 23, núm. 61, 1993, págs. 58 a 68.

[20] Véase SANCHEZ ALBORNOZ, C. “Los vascones vasconizan la depresión vasca”, Vascos y navarros en su primera Historia, op. cit.; BARBERO, A., y VIGIL M., “Sobre los orígenes sociales de la Reconquista: cántabros y vascones desde fines del Imperio romano hasta la invasión musulmana”, en Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, op. cit.

[21] La televisión vasca emitió recientemente una serie documental titulada “Una historia de Vasconia: euskaldunización tardía”, en la que, según la propia ETB, “el documental mantiene la tesis de que antes del siglo VI en la Vasconia occidental no se hablaba euskera y afirma que a partir de esa época el euskera se consolidó en el entorno de la ciudad de Pamplona, procedente de los valles pirenaicos, desde donde se extendió por todo el territorio de Vasconia”. A juicio de la directora general de EITB, Maite Iturbe, “la teoría que presenta el documental sobre el euskera no está muy extendida, pero investigadores de diferentes campos han puesto sobre la mesa importantes descubrimientos y reflexiones. Este trabajo divulgativo es una aportación que contribuye a enriquecer el debate científico”. Sobre esta controversia véase ALTUNA ENZUNZA, Aitzol, Desmontando la vasconización tardía, libro elaborado por Amazon.com Columbia, SC, 30 de marzo de 2017, en el que el autor se opone a la tesis de la vasconización o euskaldunización tardía. Sobre esta cuestión volveré a en el apartado 11.2 al hablar de la historiografía lingüística en relación con el euskera.

Read Full Post »

A lo largo del primer semestre de 2019 asistimos en directo al juicio delprocés”. Los acusados son una docena de cargos públicos, miembros de las instituciones catalanas, gobierno de la Generalitat y parlamento. Representantes, por tanto, de un segmento significativo del pueblo catalán.

Los partidos de los que forman parte se habían comprometido en su programa electoral a realizar un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña. Como objetivo inicial reiterado públicamente pretendieron acordarlo con el Estado. No habiéndose logrado un compromiso entre las autoridades catalanes y el gobierno de España, se avanzó hacia una situación de hecho que culminó con la celebración de la consulta el 1 de octubre de 2017. Los jueces y fiscales habían adoptado diversas resoluciones para impedirlo, incluida la intervención activa de las fuerzas de seguridad, autonómicas y estatales. No obstante, se contabilizaron más de dos millones de votos. La votación fue declarada ilegal; algunos dirigentes políticos, entre ellos el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmaron que ni siquiera había tenido lugar.

Los medios de comunicación, tanto los catalanes como los del resto del Estado español e internacionales, informaron de los acontecimientos vividos en Cataluña de manera especialmente exhaustiva los meses de septiembre y octubre de 2017. No voy a referirlos con detalle por ser innecesario, y porque no es el objeto de este trabajo.

Como consecuencia de todo lo ocurrido, el conflicto político ha quedado judicializado.

La fiscalía sostiene que no se juzgan ideas, sino hechos concretos, actuaciones. Acusa a los procesados de rebelión y otros delitos muy graves, solicitando para ellos penas de cárcel de muchos años. Nueve dirigentes catalanes llevan más de un año en prisión provisional y otros tres están en libertad mientras se les juzga. Varios de los encausados se encuentran en diversos países europeos, en su condición de exiliados como sostienen unos o de huidos de la justicia según otros.

Se trata de un juicio histórico, en el que, además de los encausados, han declarado como testigos más de cuatrocientas personas, entre las cuales figuran los más altos cargos públicos de los gobiernos, estatal y autonómicos, representantes de partidos políticos y de la sociedad civil, así como miembros de las fuerzas de seguridad, profesores de universidad y personas que fueron testigos de algunos de los hechos ocurridos en los meses de septiembre y octubre de 2017.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo de España que les juzga decidió en su día retransmitir el juicio completo por televisión, en abierto, con varias cámaras en el interior de la Sala. La retransmisión se pudo ver también a través de la televisión pública española, RTVE (canal informativo 24 horas) y otros canales de televisión. Seguro que para la toma de esa decisión de dar al juicio la máxima difusión influyó el hecho de que los magistrados del Supremo valoraron el riesgo que corría la justicia española, no solo por la razón de quiénes eran los acusados y por la dimensión política del proceso, sino muy especialmente por haber sido cuestionada la instrucción en las fases previas por algunos tribunales europeos de Alemania, Suiza, Bélgica o Escocia, como fue el caso de la petición de extradición del presidente Puigdemont y de varios miembros de su gobierno, así como en otros trámites procesales.

Tratar de resolver una cuestión política a través de las vías judiciales está condenado a la frustración. Sea cual sea el desenlace final en el Tribunal Supremo y en los más que previsibles recursos a las instancias judiciales europeas, es claro que lo único que se va a constatar es el fracaso de la política, la inviabilidad de encauzar democráticamente un deseo de una parte significativa de la población catalana de ejercer un derecho controvertido y complejo, el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, llamado eufemísticamente derecho a decidir, empeño expresado reiteradamente en las urnas de Cataluña, y a través de otras vías, democráticas y pacíficas, como las manifestaciones multitudinarias y diversas acciones de desobediencia civil no violenta.

Read Full Post »

Dentro de la semana de la arquitectura organizada para conocer edificios emblemáticos de la ciudad, los arquitectos de Madrid van a rendir homenaje al arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza por considerarlo “maestro de maestros de la segunda mitad del siglo XX”.

Así lo ha anunciado hoy la presentadora bilbaína Ana Blanco en el telediario de TV1, añadiendo la periodista Sara Ramos Soriano que Sáenz de Oiza “rompió esquemas” en la arquitectura en 1955 con la basílica de Aránzazu en Oñate, y después la sede del Banco de Bilbao en Azca y el edificio de Torres Blancas, ambos en Madrid. La información ha concluido con el dato de que se exponen 400 planos originales y 60 maquetas de Oiza. No sé si el proyecto del cubo de la Alhóndiga de Bilbao se incluye en esos planos y maquetas de la exposición. Por ello y para aportar información documentada escribo esta entrada.

Pues bien, el arquitecto navarro fue contratado por el ayuntamiento de Bilbao en los años 1988 y 1989 para que desarrollara arquitectónicamente, junto con Jorge Oteiza y el también arquitecto bilbaíno Juan Daniel Fullaondo, el centro cultural de la Alhóndiga, que queríamos convertir en una “factoría de arte” en expresión feliz de Oteiza. Nos presentaron un proyecto inicial muy innovador, rompedor, con dos cubos y un paralelepípedo que unía ambos edificios en el aire, que lo tuvimos que ir modificando para cumplir los numerosos requisitos que nos iban imponiendo desde una denominada Comisión técnica nombrada por el Gobierno Vasco a través de la Consejería de Cultura. Tras un largo período de cambios y adaptaciones a las exigencias de la citada Comisión, se celebró una reunión en el interior del edificio de la Alhóndiga, en la que el máximo dirigente del PNV, con dos arquitectos amigos suyos y Michel Unzueta, trató de mediar para que hiciéramos alguna modificación más al objeto de conseguir los necesarios permisos. A la reunión asistí junto con Saénz de Oiza pues deseábamos seguir adelante con el proyecto, aceptando numerosos cambios que no modificaran sustancialmente el proyecto Oteiza-Oiza-Fullaondo.

De la supuesta mediación no tuve más información. No sé con quién habló el dirigente del PNV ni siquiera si lo hizo personalmente, pero si gestionó con las autoridades del Gobierno vasco no sirvió de nada. Al final nos denegaron los permisos. Sobre esta cuestión se puede leer varias entradas de este blog en las que fundamento mi posición como promotor del proyecto en calidad de alcalde de Bilbao, y las claves políticas del proyecto y de su rechazo por las autoridades vascas. Véase capítulo I(gestación), II, III, IV(centrado en la argumentación técnica de Sáenz de Oiza), V y VI(mi dimisión como alcalde de Bilbao).

En esas entradas explico con detalle el proceso y destaco la manifiesta contradicción que supuso la denegación del permiso para el cubo de la Alhóndiga, siendo una iniciativa pública, con la autorización para derribar un edificio de características análogas y edificar dos torres dejando tan solo un pequeño recuerdo de la fachada del edificio antiguo, de iniciativa privada. Por cierto, también habíamos aceptado esa fórmula de conservar un trozo de la fachada, aunque recibimos la enésima respuesta negativa. Hoy se podría añadir el caso de las torres que se han construido ya en Bilbao, de altura igual o superior a nuestro proyecto, dado que la altura era, supuestamente, uno de los argumentos “técnicos” que utilizaban para no permitirnos construir.

El navarro Sáenz de Oiza fue el arquitecto director del proyecto, con el asesoramiento y apoyo del también navarro Jorge Oteiza (que ya habían participado conjuntamente en la basílica de Aránzazu)  y del bilbaíno Daniel Fullaondo. Todos de prestigio reconocido, además de vascos.

Me alegro mucho de este merecido homenaje que los arquitectos de Madrid hacen a Francisco Javier Sáenz de Oiza (q.e.p.d.) y transmito mi enhorabuena a toda su familia.

 

PHOTO-2018-10-01-16-44-44tris

PHOTO-2018-10-01-16-44-44

De izquierda a derecha, Jon Intxaustegui, Jorge Oteiza, Francisco Javier Sáenz de Oiza, José María Gorordo y Juan Daniel Fullaondo. Jorge Oteiza celebraba su 80 cumpleaños.

 

PHOTO-2018-10-01-16-44-44bis

PHOTO-2018-10-01-16-44-44cuatro

Portada del proyecto técnico de Sáenz de Oiza

PHOTO-2018-10-01-16-44-44cinco

Una de las numerosas páginas del proyecto

 

 

 

 

 

 

 

Read Full Post »

Tan solo 200 años nos separan de la fecha en que el Consulado de Bilbao (1511-1829) fundara, en su última fase de existencia, la Escuela de Comercio de Bilbao, posteriormente llamada, entre otras denominaciones, Escuela de Altos Estudios Mercantiles como figura aún en el edificio de la calle Elcano de Bilbao, en la que se impartían clases de Peritaje, Profesorado e Intendencia Mercantil. En 1972 pasó a integrarse como Escuela Universitaria en la Universidad del País Vasco /Euskal Herriko Unibertsitatea, denominándose en la actualidad, a partir de 2016, Facultad de Economía y Empresa, Sección Elcano.

Una de las causas que motivaron su creación fue el vacío que había creado la supresión  el año 1800 de la Escuela de Dibujo patrocinada por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP), lo que hizo que el Consejo de la Villa (hoy diríamos el ayuntamiento) acudiera al Consulado de Bilbao para que colaborase con el mantenimiento de la misma; además de ello, el Consulado se propuso abrir por su cuenta cuatro cátedras: dos de comercio, una de francés y otra de inglés, según un plan elaborado en 1804, que culminó con la aprobación del proyecto en agosto de 1818, celebrándose las correspondientes oposiciones en diciembre de dicho año. Los cuatro titulares de las cátedras consulares fueron Alberto Lista (matemáticas), Anselmo Alfonso (dibujo), Antonio del Olmo (francés) y Francisco Feraut (inglés). El 1 de marzo de 1819 se celebró la apertura de la Escuela de Comercio de Bilbao, con un discurso del prior del Consulado, Manuel María de Aldecoa, y la lección inaugural corrió a cargo de Alberto Lista.

Lamentablemente la Universidad nunca ha sido una de los puntos fuertes del País Vasco, pues mientras en Bolonia, París, Palencia, Salamanca o Valladolid, por citar unos pocos ejemplos, disfrutaban de estudios universitarios desde varios siglos antes, nosotros tuvimos que esperar muchos años, lo que sin duda ha tenido sus consecuencias. No pretendo hacer ahora un análisis sobre las razones de la incomprensible y lamentable ausencia de centros universitarios entre nosotros, pero estos son los datos, de los que no nos podemos sentir especialmente orgullosos. Tan solo se puede añadir la existencia anterior de Escuelas de Náutica en Bilbao, Plentzia y otros lugares del País Vasco. En la época de la fundación de la Escuela de Comercio no habían nacido ni la Escuela de Ingenieros, ni la Universidad de Deusto, ni ninguna otra facultad universitaria.

Estudié el bachillerato en el Instituto de Bilbao y de aquella época recuerdo que la sede de la Escuela fue utilizada como Facultad de Ciencias Económicas antes de trasladarse a Sarriko, pues el “Insti” (entonces el único de Bilbao, hoy llamado Instituto Miguel de Unamuno) estaba en el edificio adyacente, el que da a la calle Licenciado Poza. También tuve relación con la Escuela en mi época de alcalde de la Villa.

Por la Escuela de Comercio han pasado muchos alumnos y profesores. Conocí a varios de ellos, a los directores José Luis Berasategui (último alcalde de Bilbao del franquismo) o Ramón Sala, que también fue director gerente del periódico La Gaceta del Norte, con quien compartí algunas gestiones relacionadas con la compra de papel en mi época de Deia; de más recientemente, conozco a varios profesores, entre ellos mi amigo Alfredo Buruaga, que ha impartido clases de Derecho Tributario durante 39 años.

Felicito a la Escuela por su bicentenario dedicado a la enseñanza. Zorionak.
IMG_0668

Read Full Post »

Principios del siglo XIX. Tras la publicación de las Noticias históricas de las tres provincias Vascongadas  del canónigo Juan Antonio Llorente en 1806 y 1807 (4 tomos), con el objetivo de preparar y fundamentar la abolición de los fueros vascos por parte del gobierno de Godoy, se encendieron todas las alarmas en el País Vasco, pues parecía inminente la abolición.

En el caso de Bizkaia, desengañados de la actuación e intenciones del gobierno de Madrid, las autoridades forales se pusieron a escrutar a intelectuales e historiadores que pudieran impugnar los argumentos histórico-jurídicos de Llorente y justificar la validez y calidad de los fueros. Se fijaron en Francisco Aranguren y Sobrado, consultor perpetuo del Señorío; Colón de Larreategui, antiguo corregidor, y en el benedictino fray Domingo de Lerín y Clavijo (que no era vizcaíno como lo creyeron todos los historiadores, incluido Mañaricua, sino que había nacido en Cádiz). Colón de Larreategui se excusó.

Aranguren y Sobrado, tras vencer obstáculos administrativos, logró publicar en 1807 su obra, Demostración del sentido verdadero de las autoridades de que se vale el doctor don Juan Antonio Llorente, réplica al primer tomo de Llorente, quien a su vez contestó a Aranguren, con un quinto tomo de sus Noticias históricas, publicado en 1808, que quedó sin respuesta porque tanto Aranguren como Lerín fallecieron dicho año.

Por otra parte, los diputados generales dirigieron una carta al benedictino fray Domingo de Lerín el 30 de junio de 1807, en la que le solicitaban su colaboración para defender los fueros que estaban siendo atacados, “con la envidia disfrazada con los intereses de la felicidad común”. Lerín, benedictino en San Millán de la Cogolla, contestó no solo que aceptaba el encargo sino que, además, sospechando que se le iba a llamar, había adelantado parte del trabajo con diversas notas.
Lerín también mantuvo correspondencia con Aranguren. En carta de 22 de abril le animaba a que publicara su segundo tomo:

“No dudo que ya no será necesario ventilar los fueros en juicio; los que quedarán comprobados en el hecho de jurarlos nuestro amado monarca y se lo recelará nuestro antagonista (LLorente) y acaso vistas las cosas mudadas se detendrá en publicar el cuarto tomo, que hace cinco meses ofreció; por lo mismo soy de parecer que urge diese Vd. cuanto antes al público su segundo tomo , para satisfacción de este que ha leído la obra de Llorente y también para hacerle vomitar todo cuanto tiene recogido y podamos saber de una vez el repuesto general de sus armas. Téngolo por muy conveniente” .

Poco antes, Lerín había expresado a Aranguren su confianza en que

“si el señor Jovellanos lee con reflexión cuanto hay escrito, y puede aumentarse, contra lo escrito por Llorente, no dudo mude de dictamen”.

Los hechos no dieron la razón a Lerín, porque no se conoce que Jovellanos “mudara de dictamen”, sino mas bien al contrario.
El benedictino añadía que:

“… si yo fuese un hombre que pudiese disponer de mi persona, con el acceso que puedo prometerme de dicho señor (pues hay motivos) yo le haría ver con razones y con mis mamotretos o papeles lo contrario; pero amigo, soy un pobre religioso colocado en un rincón y sin libertad para el caso” .

Lerín mostraba optimismo en el éxito de la respuesta a Llorente, pues disponía de información abundante y criterio sólido, pero también reconocía sus limitaciones y sus miedos.

Lerín hizo su trabajo y, supuestamente, entregó el original a los rectores de la Diputación Foral. Sin embargo, el hecho es que dicho documento no aparece a día de hoy en los archivos forales. El ilustre historiador Andrés de Mañaricua lo desconocía el año 1975 como lo reconoce explícitamente en su principal obra, Historiografía de Vizcaya.
Además, al no poderse leer lo escrito por Lerín, surgió la duda, extendida entre os historiadores, de que Aranguren pudo haber plagiado a Lerín. Uno de los que lo sospechó fue Arguinzoniz, como se verá a continuación.

II

Antonio M. de Arguinzoniz (1844-1891) quiso dar a conocer y popularizar la figura de Lerín. Había comentado a su amigo, el historiador Carmelo Echegaray, que:

“tenía el propósito de dar a luz unos apuntes críticos escritos por Lerín, en contra de Llorente y sus impugnadores, con el principal objetivo de dar a conocer al benedictino Lerín, quien, por encargo de la diputación de Vizcaya, escribió cuatro cuadernos, que sirvieron al consultor Aranguren para su obra”.

Dolía a Arguinzoniz que “el nombre de fray Domingo de Lerín yaciera sepultado en profundo olvido”.
Con estas palabras dichas a Echegaray, Arguinzoniz sembró la duda, pues podría pensarse que Aranguren había utilizado los trabajos de Lerín sin citar la procedencia, o dicho de otra manera, parecía que Arguinzoniz acusaba de plagio a Aranguren.
Una cosa es que Aranguren y Lerín tuvieran relación, lo que es obvio, porque ambos habían recibido el encargo de la Diputación para impugnar las tesis de Llorente y se carteaban, como se ha visto, pero otra bien distinta es la acusación de plagio.

En sus confidencias a Echegaray, Arguinzoniz da una explicación que podría justificar el oscuro papel de Lerín. Según Echegaray, debido a “causas que honraban su delicadeza moral y que no me parece discreto revelar, le habían detenido (a Arguinzoniz) en su afán de popularizar la figura de un hombre, a quien todos los euskaldunas somos deudores de sincera gratitud” . Dicho con más claridad, que “Aranguren no citó al hasta hoy casi ignorado religioso por expresa voluntad de este que, sin duda, temía las iras de Godoy”.

Fidel de Sagarminaga niega la existencia de plagio, al menos por lo que se refiere al primer volumen de Aranguren, pues constata que “la cooperación del padre Lerín no pudo ser utilizada por Aranguren en el primer tomo que publicó en Madrid en 1807, según se acredita por el memorial que este dirigió al Señorío desde Madrid el 13 de agosto de dicho año 1807, acompañando doscientos ejemplares de su primer tomo”.

Mañaricua sigue la tesis de Sagarminaga, aunque, con prudencia, agrega:

“Aranguren y Lerín mantuvieron correspondencia y solamente cuando se hallen los papeles del padre Lerín podremos ver si dependen de ellos los escritos de Aranguren” .

Afortunadamente, recientemente se ha podido localizar una copia de los “papeles de Lerín” en el archivo de San Millán de la Cogolla. Previa transcripción, se editó un libro en el año 2015 por parte de las Juntas Generales de Bizkaia.

De ahí que ahora ya se pueda conocer y examinar lo que escribió el benedictino gaditano, con la aclaración de que el libro proviene de una copia de los textos de Lerín, al no poderse conocerse el original, desaparecido.

Acerca de Lerín, su currículo y sus trabajos, me referiré en otra entrada.

Read Full Post »

El canónigo Juan Antonio Llorente (Rincón de Soto, 1756, Madrid, 1823) fue el autor intelectual que sirvió de base al poder para la abolición de los fueros vascos. Está acreditado.

Uno de los documentos fundamentales de que se sirvió para argumentar la no soberanía de Bizkaia, sino su subordinación a otros territorios (Asturias, León, Castilla, Navarra…), es este de 30 de enero de 1051, del rey don García de Nájera:

IMG_0620 (2)Si lo acercamos un poco más, aunque está escrito en latín, se puede leer.

FullSizeRenderIMG_5531

El documento transcrito está en el archivo catedralicio y diocesano de la catedral de Calahorra (la foto la hice en la sala de lectura), precisamente en el archivo del que Llorente fue responsable varios años a finales del siglo XVIII, por lo que las interpolaciones que hizo al documento no tienen justificación alguna. Veamos:

  1. No es un documento original, sino una copia, admitido hoy por la generalidad de historiadores y expertos. Llorente lo consideró simuladamente como original en sus tomos I y II, pero finalmente tuvo que reconocer que se trata de una copia escrita a finales del siglo XII o siglo XIII.
  2. En el documento, refiriéndose al señor de Bizkaia, figura: “qui est dux” (2ª línea). Llorente lo manipula de manera arbitraria, sin explicación y escribe: “qui est rector“, con lo que minimiza la categoría de Iñigo López.
  3. En el documento, refiriéndose a las costumbres de la época se puede leer “quod usualem habebant” (4ª línea). Aquí también y de forma arbitraria, Llorente modifica y escribe en su lugar “malo foro“, expresión que no figura en ningún sitio, pero que le servía para demostrar, supuestamente, que se trataba de un fuero dado a Bizkaia por alguien ajeno al señorío, lo que, a su juicio, evidenciaba la falta de soberanía de Bizkaia.
  4. Hoy se debate sobre la autenticidad o falsedad del documento. Algunos (entre otros, Fortún Pérez de Ciriza) lo consideran falso; otros (Juan José Larrea) entienden que es una copia de documento auténtico.

Demasiadas irregularidades e incertidumbres para basarse en el documento para acreditar la no soberanía de Bizkaia.

En el libro que he escrito como consecuencia  de la tesis doctoral que leí en la Universidad de Valladolid el pasado 22 de junio, que espero pueda publicarse próximamente, se aportan y explican, con más detalle y fundamentos, este y otros documentos que Llorente interpoló en sus “Noticias históricas de las tres provincias Vascongadas“.

 

Read Full Post »

Mitxel Unzueta Uzkanga, exsenador autonómico del período constituyente y expresidente de la Comisión de Bizkaia de la Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP), apostilla la nota de Ortiz de Arratia en relación con la defensa de mi tesis doctoral sobre la historia de Bizkaia, y manifiesta lo siguiente:

 

“Amigo Mikel, me han gustado tus reflexiones sobre la hazaña de José Mari Gorordo obteniendo el tercer título de Doctor con las calificaciones que expresas.
A tus observaciones, por mi parte, añado otra. Creo que en el momento que se publique la tesis de José Mari, se puede decir que cambia la historiografía de Bizkaia en el período a que se refiere dicha tesis. Toda la polémica política que se organizó en el XIX para justificar la abolición foral, ha estado basada en las tesis del canónigo Llorente, desvirtuando el contenido y significado de los fueros. De alguna forma se puede decir que la tesis de José Mari Gorordo ha derribado la piedra angular que sostenía el arco de argumentaciones con las que se ha pretendido justificar dicha abolición. Creo que todos le debemos estar agradecidos a  José Mari, aunque no sea más por el hecho  de descubrir las falsedades del canónigo Llorente. Mitxel Unzueta”

 

Read Full Post »

Older Posts »