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Esta mañana, alrededor de 1500 personas se han manifestado en Plentzia contra el proyecto oficial de construir unos pantalanes en la ría. Aquí dejo imágenes de la manifestación.

 

 

Si bien es obvio que se precisa una ordenación de las embarcaciones que, de manera anárquica, pueblan la ría, es también evidente que la solución no debe improvisarse. No vale cualquier proyecto. No basta con defender que ya existe un proyecto sobre el que, hipotéticamente, se van a aceptar algunas propuestas de mejora.

Se trata de una infraestructura pública que afecta directamente a Plentzia, Gorliz y Barrika,  pero también muy necesaria para el conjunto del País, por lo que es imprescindible acometer la obra sin soluciones cortoplacistas que no resolverán el problema de fondo.

Por ello, y sin ningún tipo de excusa, se precisa que en el proyecto se incluya el dragado de la ría, puesto que desde la eliminación del viejo puente de piedra (tras las inundaciones de 1983) y la anterior prolongación del muelle de la playa de Plentzia hasta cerca de la peña de San Valentín, el deterioro de la ría no permite la circulación adecuada de las embarcaciones por falta de calado, especialmente en mareas bajas.

Hace unos días publiqué en este blog unos esbozos de un proyecto alternativo del arquitecto Rafael Manene, que propone una zona distinta para la ordenación de las embarcaciones al lado del actual puerto, en la zona en la que hace años había una playa (“La Canal”), y tomando una parte de la zona de la actual playa de Plentzia, con un volumen exagerado de arena en la actualidad.

No se trata de optar por un proyecto u otro. Se trata de hacer de nuevo un estudio en profundidad, sin prejuicios ni recortes presupuestarios, sin excluir el dragado con la excusa de que pueda afectar al paseo de la Ribera.

Los holandeses son los europeos que más y mejor han afrontado este tipo de problemas dado que muchas de sus zonas habitadas han sido recuperadas al mar ¡Seguro que también para nosotros hay soluciones!

 

 

Urte barri on!

“Barri”, en vizcaino, y “berri”, en guipuzcoano son las dos palabras-objeto de esta entrada. Ambas significan lo mismo, “nuevo, nueva“. Ambos términos compiten en el lenguaje hablado en los territorios vascos. “Barri“, cada día menos utilizado. En los medios  de comunicación e instituciones públicas se va imponiendo “berri“. Uno de los casos más característico es el de la felicitación de año nuevo. Urte berri on.

Koldo Mitxelena, uno de los principales impulsores de la unificación lingüística, el euskera batua, llegó a admitir que el dialecto vizcaino fue uno de los “perdedores” del proceso de unificación:

“No es que se dé de lado a vizcaínos y suletinos; lo que ocurre es que la forma de lengua elegida, una por definición, les deja en una situación marginal, que es la que les asigna la misma geografía…” (Mitxelena, La lengua vasca, Leopoldo Zugaza, editor, Durango, 1977, cfr. Bizkaia en la Edad Media).

El que fuera rector de la Universidad de Salamanca, el filólogo Antonio Tovar, cuando analizaba ciertas diferencias dialectales del euskera, ponía como ejemplo paradigmático el caso de “barri“, que se emplea en el oeste de Euskal Herria y “berri” en el este, con sus topónimos derivados, Etxebarria/Etxeberria, llegando a afirmar que Bizkaia:

“viene teniendo el dialecto más occidental del vasco desde hace más de tres mil años”, y añadiendo que

“… el vizcaino, dialecto bien caracterizado, pero no independiente del euskera común, con una personalidad real …,  ha sabido conservar arcaísmos y palabras auténticamente vascas que otros dialectos han perdido tal vez…” (Tovar, El euskera y sus parientes, ediciones Minotauro, Madrid, 1959, cfr. en Bizkaia en la Edad Media).

La iglesia diocesana vizcaina mantiene el empleo de  “barri” como “nuevo”: así “barri ona“, “buena nueva, evangelio”. El Athletic emplea también “barria” (San Mámés “barria“), respetando la grafía vizcaína. Dos grandes instituciones vizcainas, pero poco más. Me resulta chocante que la felicitación de año nuevo más habitual en Bizkaia sea “Urte berri on”, olvidando esos más de tres mil años que los vizcainos habían conservado sus expresiones, tal como el profesor Tovar manifestaba.

No eludo que lo más importante, lo verdaderamente relevante, es aprender a hablar y utilizar el idioma, el euskera/euskara. Admito que una única palabra, una única expresión, un único término, como el de “barri” o “berri” no se merece someter a debate, cuando lo fundamental es el idioma en su conjunto. Lo admito.

Pero, sin ánimo de polemizar, pongo a continuación unos versos que, cuando éramos pequeños, allá por los años 50/60, antes de la unificación lingüística, en pueblos como Plentzia y otros muchos municipios vizcaínos, íbamos, casa por casa, anunciando el año nuevo, y deseando a las familias felicidad y prosperidad, recibiendo a cambio unos pequeños obsequios (turrón, pasas, dulces…), y se recitaba o se cantaba estos versos:

Urte barri barri

txarri belarri,

dekonak eztakonari

  • nik eztekot eta niri.
  • Apalazio zalduna
  • iru erregen eguna,
  • zotzak eta paluak
  • txori biorren kontuak.
  • Emongo bozu emoizu
  • baldin emongo badozu,
  • zuri begira gagozan arte
  • egiten yaku berandu.
  • Apalazio miri montaña
  • iru intxaurta lau gaztaiña.”

Estoy seguro que aún se mantiene viva la costumbre en muchos pueblos vizcaínos (“dekonak eztakonari= el que tiene que dé al que no tiene).

¡Qué difícil rimar “berri” con “txarri belarri“!

En recuerdo de mi infancia en Plentzia, defiendo el empleo de ¡Urte barri on! para felicitar el año nuevo en euskera.

 

He recibido del arquitecto Rafael Manene estos planos del proyecto que en su día presentó  para la construcción de un puerto deportivo y nuevos pantalanes en Plentzia, sin que afectara a la ría en los tramos puente-Astillero y Astillero-puerto actual.

Esto es lo que me decía Rafa:

Soy Rafael Manene. Y estuve formando parte de la última plataforma hace unos años donde se abordó el tema de la ría y presenté y está dibujado un puerto deportivo en la zona que se ha ganado, durante años, al mar. Me refiero a la zona de playa que prácticamente no se utiliza. Seria un puerto mayor que el actual y con poca distancia a San Valentín. Sí hay que dragar para poder usar el nuevo puerto para los barcos de mayor calado y dedicar el antiguo a embarcaciones de menos eslora, con un mayor número de pantalanes.

 

 

 

 

Como puede observarse, no tiene nada que ver con el proyecto oficial que se pretende acometer.

Carlos Olazabal ha comentado en este blog que dicho proyecto no solo no fue rechazado en su día sino que fue bien visto desde el punto de vista técnico a expensas de complementarlo con un estudio de mareas y corrientes. Aquí lo dejo para que pueda ser conocido por todas aquellas personas interesadas y sirva para abrir un necesario debate  para la mejor solución para la ría de Plentzia.

Es obvio que siguen siendo necesarios los estudios de mareas y corrientes y, especialmente, la acometida del imprescindible dragado de la ría sin que afecte al Paseo de la Ribera.

A mi juicio, la solución de la ordenación de las embarcaciones de la ría de Plentzia no pasa por asumir el actual proyecto sin disponer y analizar las alternativas existentes. Algunas, como la que incluye el dragado previo, puede ser más costosa, pero la Administración no puede olvidar que se trata de una infraestructura necesaria para los próximos decenios y, por tanto, amortizable en un largo periodo de tiempo, por lo que no se debe escatimar recursos públicos con una visión cortoplacista, sin poner encima de la mesa todas las opciones y se aborde un debate no solo técnico sino también participativo por los usuarios y vecinos de la zona, incluyendo a los de Plentzia, Gorliz y Barrika.

Mi amigo José Aurelio (Falo),  me ha enviado una foto que  parece ser una aproximación a lo que se pretende hacer en la ría de Plentzia, desde el puente hasta el Astillero, por parte de las autoridades.

Es la siguiente:

Sin conocer por mi parte más detalles de dicho proyecto, tengo la impresión que no ha sido muy bien recibido por amplios sectores de Plentzia, Barrika, Gorliz y personas de otros municipios afectados.

Rafael Manene, conocido arquitecto bilbaíno muy vinculado a Plentzia, con una amplia y acreditada experiencia profesional, ha participado en este foro, diciéndonos que hace unos años participó en una plataforma que se constituyó en Plentzia, en la que presentó unas ideas para habilitar la zona de playa que prácticamente no se utiliza, con poca distancia de la peña de San Valentín. A su juicio, se podría usar el nuevo puerto para los barcos de mayor calado y dedicar el antiguo a embarcaciones de menos eslora, con un mayor número de pantalanes.

Se trata, claramente, de dos ideas muy distintas, incluso contrapuestas. Por ello, creo que sería interesante conocer más detalles de las ideas que aquí ha aportado el arquitecto Rafael Manene, y también sugerencias o propuestas de quien lo desee.

¿Aún hay tiempo de mejorar la propuesta de las autoridades?

Bajamar en la zona de la fotografçia de arriba

¿Será posible instalar los pantalanes arriba marcados en una ría que en bajamar presenta este aspecto?

¿Mejoraría el aspecto actual de la ría?

 

¿Podremos conocer y analizar propuestas como la que ha descrito Rafael Manene con más detalle u otras alternativas?

Los vecinos de Plentzia, villa marinera fundada el año 1299 por Diego López de Haro,  el mismo señor de Bizkaia que también fundara Bilbao un año más tarde, andan revueltos… y preocupados. Con razón. La ria reúne cientos y cientos de embarcaciones de recreo, también algunas, no muchas, de pesca, desparramadas de manera anárquica, sin ningún criterio de ordenación, desde el puente hasta el Astillero y desde ahí hasta el puerto.

Basta echar un vistazo a estas pocas fotografías para darse cuenta de ello.

 

 

 

Ante la situación actual de cientos de botes, gasolinos y embarcaciones de todo tipo, nadie duda de la necesidad de un arreglo urgente. Pero  es evidente que, siendo inexcusable la ordenación, no da igual cómo se haga.

Ni siquiera está claro que haya que acometer la construcción de pantalanes antes de resolver el problema del dragado de la ría, nunca bien resuelto, agravado desde la desaparición del puente antiguo de piedra, como consecuencia de las inundaciones de 1983.

En democracia no es lo mismo imponer desde las instancias del poder un determinado proyecto que escuchar críticas y sugerencias a los vecinos y usuarios que contribuyan a mejorar lo que se pretende hacer. El ayuntamiento, representante de todos, no puede escudarse en la falta de competencias y debería ser capaz de lograr una participación ciudadana efectiva antes de asumir el proyecto definitivo.

Seguro que abundarán propuestas, muchas de ellas aprovechables.

Bizkaia en la Edad Media, obra publicada por Ediciones Beta, está dividida en dos tomos:

Plantea una comparación entre las tesis del canónigo Juan Antonio Llorente (Rincón de Soto, 1756, Madrid, 1823) desarrolladas en sus Noticias históricas de las tres Provincias Vascongadas (1806-1808),  y las respuestas del consultor perpetuo de la Diputación Foral de Bizkaia, Francisco de Aranguren y Sobrado (Barakaldo, 1754, Madrid, 1808) y el  benedictino fray Domingo de Lerín y Clavijo (Cádiz, 1748, San Millán de la Cogolla, 1808), en relación con la historia de Bizkaia y el origen y naturaleza jurídico-constitucional de sus derechos históricos e instituciones forales. La obra de Llorente fue ampliamente difundida y protegida por los poderes públicos, mientras que la censura oficial impidió que la obra de Aranguren se publicara de manera completa hasta el año 1994; por su parte, Lerín ha sido un perfecto desconocido hasta que el año 2015 las Juntas Generales de Bizkaia publicaron Obras de fray Domingo de Lerín y Clavijo, con un  estudio introductorio mío.

I

Bizkaia en la Edad Media es la consecuencia de la investigación que inicié hace algunos años cuando traté de localizar un libro de Llorente, al parecer editado en Francia, en el que, hipotéticamente, se retractaba de sus opiniones recogidas en su obra Noticias históricas. Una segunda versión de los hechos, mantenida por diversos historiadores y autoridades vizcaínas, sostenía que Llorente, con posterioridad a la publicación de dicha obra, se había ofrecido al señorío de Bizkaia para, previo pago, redactar un nuevo libro de retractación de sus Noticias históricas.

A lo largo de estos años no he localizado el supuesto libro de retractación ni he podido acreditar que hiciera un ofrecimiento expreso para desautorizarse a sí mismo. Sin embargo, fruto de las innumerables pesquisas y averiguaciones tras las pistas de las dos líneas de investigación citadas en torno a la obra de Llorente, tuve conocimiento casual de la existencia de unos manuscritos del depositados en el monasterio de San Millán. Con el material, el año 2015 se editó el libro, Obras de fray Domingo de Lerín y Clavijo antes mencionado.

Por otra parte, el año 1994, el servicio editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, publicó la obra de Francisco de Aranguren y Sobrado (Barakaldo, 1754, Madrid, 1808), Demostración de las autoridades de que se vale el doctor don Juan Antonio Llorente, edición de los profesores Portillo y Viejo, que incluye la obra completa de Aranguren, generando una ocasión propicia para comparar y cotejar las versiones de los tres escritores coetáneos.

Los trances centrales de la polémica tuvieron lugar entre los años 1806 y 1808. Desde las fechas en las que tanto Aranguren como Lerín conocieron los textos de Llorente (1806-1807) hasta que redactaron sus trabajos (1807-1808) transcurrió poco más de un año y, además, ambos fallecieron el año 1808 (Aranguren en julio, Lerín en noviembre). Ello les impidió estudiar y replicar con suficiente tiempo y sosiego a Llorente, que había dedicado más de 10 años a construir su tesis.

II

El tomo I del libro es una comparación crítica y sistemática entre la tesis de Llorente y las respuestas de Aranguren y Lerín, en relación con la historia de Bizkaia y el tomo II se centra en el origen y naturaleza jurídico-constitucional de sus derechos históricos.

En el desarrollo del debate se sigue el orden establecido por Llorente: la primera parte versa sobre lo que él llama “estado civil antiguo”, la segunda, “origen de los fueros” y la tercera, “apéndices documentales”. Se inicia con una introducción en la que se presenta el contexto general en el que surge la disputa que protagonizaron los tres historiadores. En un primer capítulo se exponen algunas cuestiones generales sobre la Historia del País Vasco o Euskal Herria en la antigüedad, mientras que el segundo está dedicado a los “papeles de Lerín”. A continuación, en la primera parte se analiza la polémica centrada en el tomo I de la obra de Llorente sobre características de la historia de Bizkaia en la Edad Media. La segunda abarca la cuestión de la historia y naturaleza jurídico-constitucional de los derechos históricos y del régimen foral. Y la tercera se centra en el apéndice documental, la presentación de las conclusiones y el listado de fuentes y bibliografía.

III

A modo de conclusiones, se deben diferenciar dos aspectos: en cuanto a la documentación empleada para la fundamentación de las posiciones de cada uno, se hace un análisis muy pormenorizado de los apéndices documentales aportados por Llorente y se detecta, y acredita, la existencia de interpolaciones y manipulaciones arbitrarias del canónigo en varios textos relevantes, como es el caso del documento de ingenuidad del rey don García de Navarra de 30 de enero de 1051, sobre el que incluso se cuestiona su autenticidad, cuya copia está en el archivo de la catedral de Calahorra o los documentos del arbitraje del rey de Inglaterra entre Castilla y Navarra (1176-1179) entre otros muchos.

Las posiciones son difícilmente reconciliables. Llorente defiende que las Provincias Vascongadas siempre estuvieron sujetas a los reyes de Asturias, León, Castilla o Navarra y, por tanto sus fueros y cuantas prerrogativas gozaron los vascongados eran consecuencia de gracias y mercedes hechas por los reyes, mientras que Aranguren y Lerín sostienen todo lo contrario, esto es, los señores eran soberanos de Bizkaia, calificado por los historiadores clásicos como territorio aparte, y desempeñaban al mismo tiempo el papel de vasallos de los reyes en territorios de fuera de Bizkaia por las tenencias, encomendaciones o mandaciones.

Por lo que respeta al ordenamiento jurídico, Llorente niega la singularidad de Bizkaia y la existencia de pactos entre los vizcaínos y los señores. Bizkaia nunca tuvo leyes propias, los vizcaínos se gobernaron por las leyes de los romanos, godos, asturianos, leoneses, castellanos y navarros, sucesivamente, y se pagaban pechos y tributos como en Castilla. Para Aranguren, los vizcaínos siempre tuvieron leyes propias, bien un ordenamiento jurídico no formulado basado en usos y costumbres, bien ordenamientos escritos (cartas de fundación de las villas otorgadas por los señores, no por los reyes, el cuaderno de Juan Núñez de 1342, la Hermandad de Gonzalo Moro de 1394 y el Fuero Viejo de 1452 y el Fuero de 1526). Los vizcaínos eran todos hijosdalgo y dispusieron de tribunal propio y exclusivo para resolver las cuestiones de vizcainías (Sala de Vizcaya de la Real Chancillería de Valladolid); eran libres y exentos, quitos y franqueados de todo pedido, servicio, moneda y alcabala. Lerín defiende que el señorío de Bizkaia fue estado soberano e independiente y su jefe o señor ejercía todas las facultades, preeminencias y jurisdicciones en calidad de soberano.

IV

A modo de cierre, se debe tener en cuenta que los acontecimientos a los que se refiere la investigación tienen lugar en época feudal, por lo que resulta de imposible o muy difícil encaje tratar de explicarlos con los valores actuales; de ahí que se plantean dudas interpretativas en cuanto a la legitimidad de las confiscaciones o tomas del poder del territorio de Bizkaia en diversos momento de la Historia: Llorente lo justifica por la soberanía real, mientras que Aranguren y Lerín lo achacan a situaciones de fuerza que no generan ningún derecho.

El hecho de haberse conocido recientemente lo escrito por Lerín (2015) confiere a la obra Bizkaia en la Edad Media un valor adicional y es motivo suficiente para suscitar el interés de otros investigadores, una oportunidad para plantear nuevas aportaciones o nuevos enfoques.