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El canónigo Juan Antonio Llorente (Rincón de Soto, 1756, Madrid, 1823) fue el autor intelectual que sirvió de base al poder para la abolición de los fueros vascos. Está acreditado.

Uno de los documentos fundamentales de que se sirvió para argumentar la no soberanía de Bizkaia, sino su subordinación a otros territorios (Asturias, León, Castilla, Navarra…), es este de 30 de enero de 1051, del rey don García de Nájera:

IMG_0620 (2)Si lo acercamos un poco más, aunque está escrito en latín, se puede leer.

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El documento transcrito está en el archivo catedralicio y diocesano de la catedral de Calahorra (la foto la hice en la sala de lectura), precisamente en el archivo del que Llorente fue responsable varios años a finales del siglo XVIII, por lo que las interpolaciones que hizo al documento no tienen justificación alguna. Veamos:

  1. No es un documento original, sino una copia, admitido hoy por la generalidad de historiadores y expertos. Llorente lo consideró simuladamente como original en sus tomos I y II, pero finalmente tuvo que reconocer que se trata de una copia escrita a finales del siglo XII o siglo XIII.
  2. En el documento, refiriéndose al señor de Bizkaia, figura: “qui est dux” (2ª línea). Llorente lo manipula de manera arbitraria, sin explicación y escribe: “qui est rector“, con lo que minimiza la categoría de Iñigo López.
  3. En el documento, refiriéndose a las costumbres de la época se puede leer “quod usualem habebant” (4ª línea). Aquí también y de forma arbitraria, Llorente modifica y escribe en su lugar “malo foro“, expresión que no figura en ningún sitio, pero que le servía para demostrar, supuestamente, que se trataba de un fuero dado a Bizkaia por alguien ajeno al señorío, lo que, a su juicio, evidenciaba la falta de soberanía de Bizkaia.
  4. Hoy se debate sobre la autenticidad o falsedad del documento. Algunos (entre otros, Fortún Pérez de Ciriza) lo consideran falso; otros (Juan José Larrea) entienden que es una copia de documento auténtico.

Demasiadas irregularidades e incertidumbres para basarse en el documento para acreditar la no soberanía de Bizkaia.

En el libro que he escrito como consecuencia  de la tesis doctoral que leí en la Universidad de Valladolid el pasado 22 de junio, que espero pueda publicarse próximamente, se aportan y explican, con más detalle y fundamentos, este y otros documentos que Llorente interpoló en sus “Noticias históricas de las tres provincias Vascongadas“.

 

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La investigación defendí el pasado 22 de junio en la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Simancas de la Universidad de Valladolid ante el Tribunal compuesto por el doctor José María Monsalvo Antón, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Salamanca, presidente; doctor Juan Carlos Martín Cea, profesor titular de Historia Medieval en la Universidad de Valladolid, secretario, y doctora María Luz Ríos Rodríguez, profesora titular de Historia Medieval en la Universidad de Santiago de Compostela, vocal. Fui dirigido por la doctora María Isabel del Val Valdivieso, catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Valladolid y presidenta de la Sociedad Española de Estudios Medievales (SEEM). El trabajo mereció la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad.

A la espera de la próxima edición de un libro, adelanto unas líneas que, a modo de síntesis, explican su contenido:

El trabajo está centrado en el análisis de la controversia que enfrentó a principios del siglo XIX a Llorente, Aranguren y Lerín sobre las características de la relación jurídico-política del señorío de Bizkaia con la corona de Castilla durante la Edad Media y el origen y naturaleza jurídica de los fueros vascos.

Sigue el orden metodológico establecido por Llorente, de manera que la primera parte versará sobre lo que él llama “estado civil antiguo”, la segunda, “origen de los fueros” y la tercera, “apéndices documentales”. Se inicia con una introducción en la que se presenta el contexto general en el que surge la disputa que protagonizaron los tres historiadores. En un primer capítulo se exponen algunas cuestiones generales sobre la historia del territorio vasco en la antigüedad, mientras que el segundo está dedicado a los “papeles de Lerín”. A continuación, en la primera parte se analiza la polémica centrada en el tomo I de la obra de Llorente sobre características de la historia de Bizkaia en la Edad Media. La segunda abarca la cuestión de la naturaleza del régimen foral medieval. Y la tercera se centra en el apéndice documental con el que Llorente cierra su obra. Se concluye con la presentación de las conclusiones y el listado de fuentes y bibliografía.

La investigación pone en comparación, de modo crítico, lo defendido por Llorente, publicado todo ello en los años 1806 y 1808, y la impugnación de Aranguren y Lerín. No es una historia general de Bizkaia ni se pretende ejercer de árbitro en las posiciones divergentes. Se trata de un debate dialéctico desigual en la medida en que Llorente dedicó varios años a elaborar su tesis mientras que tanto Aranguren como Lerín dispusieron de poco más de un año para responder a los primeros tomos de Llorente y, por fallecimiento de ambos, no llegaron a conocer ni, por tanto, pudieron dar su réplica al tomo V de Llorente.

Además de analizar la disputa mencionada, también se pretende aclarar si se dio o no el supuesto plagio por parte de Aranguren a Lerín, sospecha esbozada por varios historiadores, principalmente Arguinzoniz y Delmas, que recogió también Mañaricua, quien decía:

“cuando se hallen los papeles de Lerín podremos ver si dependen de ellos los escritos de Aranguren” .

Aunque se trata de una materia sobradamente conocida en el mundo universitario y académico, a través de las numerosas publicaciones de diferentes autores, la edición de la segunda parte de los trabajos de Aranguren en 1994, y, sobre todo, la aparición de los “papeles” de Lerín y la edición de un libro con su contenido en el año 2015, han suscitado un interés nuevo en la materia para comprobar en qué medida contribuyen al debate con argumentos nuevos o si lo que dicen ya nos era conocido a través de fuentes documentales o de otra naturaleza. El hecho de haberse conocido recientemente lo escrito por Lerín confiere a este trabajo una oportunidad extraordinaria para plantear cuestiones nuevas que puedan servir para posteriores estudios y análisis.

Si bien las tesis defendidas por Llorente son de imposible conciliación con las de Aranguren y Lerín, y viceversa, afortunadamente cada día son más los historiadores y expertos en Historia Medieval y en Historia del Derecho que no adoptan juicios de valor tan polarizados y en algunas cuestiones manifiestan posiciones cercanas a uno u otro y en otras mantienen enfoques propios, sin asumir plenamente uno de los dos puntos de vista.
En nuestro caso, el debate historiográfico estará centrado casi exclusivamente en la opinión de los tres escritores, acompañado, cuando proceda, de opiniones de otros historiadores y geógrafos, sustancialmente clásicos, a fin de comprender la situación de Bizkaia en la Edad Media, sin alejarnos de cómo se entendía a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.
Para la investigación se utiliza bibliografía y fuentes documentales que aparecen en el apartado correspondiente. También se han tenido en cuenta en ocasiones las fuentes arqueológicas. A lo largo del trabajo se irá exponiendo las opiniones de cada uno de los historiadores, que aparecerán debidamente destacadas y referenciadas.

A PORTADA OFICIAL

 

Mitxel Unzueta Uzkanga, exsenador autonómico del período constituyente y expresidente de la Comisión de Bizkaia de la Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP), apostilla la nota de Ortiz de Arratia en relación con la defensa de mi tesis doctoral sobre la historia de Bizkaia, y manifiesta lo siguiente:

 

“Amigo Mikel, me han gustado tus reflexiones sobre la hazaña de José Mari Gorordo obteniendo el tercer título de Doctor con las calificaciones que expresas.
A tus observaciones, por mi parte, añado otra. Creo que en el momento que se publique la tesis de José Mari, se puede decir que cambia la historiografía de Bizkaia en el período a que se refiere dicha tesis. Toda la polémica política que se organizó en el XIX para justificar la abolición foral, ha estado basada en las tesis del canónigo Llorente, desvirtuando el contenido y significado de los fueros. De alguna forma se puede decir que la tesis de José Mari Gorordo ha derribado la piedra angular que sostenía el arco de argumentaciones con las que se ha pretendido justificar dicha abolición. Creo que todos le debemos estar agradecidos a  José Mari, aunque no sea más por el hecho  de descubrir las falsedades del canónigo Llorente. Mitxel Unzueta”

 

Mikel Ortiz de Arratia, que fue teniente-alcalde y responsable del área de Cultura y Turismo en mi equipo en el ayuntamiento de Bilbao (1987-1990), amigo desde hace muchos años, acudió en calidad de oyente a la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid el pasado 22 de junio, en la que defendí la tesis doctoral sobre la condición jurídico-política y los fueros de Bizkaia a lo largo de la Historia. A vuela pluma escribió unas notas en su blog, que transcribo a continuación:

“Reflexionaba antes de ayer sobre el perjuicio
que suponía el calor para la memoria de algunos.
Ayer presencié un ejemplo de lo contrario.
En la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad
de Valladolid, con 37º en el exterior y sin aire acondicionado,
José Mari Gorordo defendió una tesis sobre la pertenencia o no
del Señorío – Condado de Vizcaya a Castilla y a otros.
Mereció la calificación de Doctor, Sobresaliente cum laude
y opción a Premio Extraordinario. Es su tercer doctorado.
Alguien dijo que tenía la cabeza muy bien amueblada.
Mi opinión es que su amueblamiento es minimalista, con pocos
muebles pero muy bien dispuestos. Y lo más importante es que
las 1377 páginas de su Tesis, están sembradas de semillas para
que crezcan otras inquietudes. Son las páginas que arderían
en la noche de San Juan en una sociedad distópica”.

Agradezco a Mikel su cariñosa reseña del acto académico.

 

 

El pasado 22 de junio de este año de 2017, leí en la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Simancas de la Universidad de Valladolid mi tercera tesis doctoral. En esta ocasión, la investigación fue sobre la condición jurídico-institucional de Bizkaia en la Edad Media, en base a un debate, ácido y apasionado, que protagonizaron a principios del siglo XIX tres historiadores:

De un lado, el canónigo Juan Antonio Llorente (Rincón de Soto, La Rioja, 1756, Madrid, 1823), al que Godoy le había encargado un estudio histórico que sirviera de base intelectual para la abolición de los fueros vascos. De otro, la Diputación de Bizkaia encargó a su consultor perpetuo Francisco de Aranguren y Sobrado (Barakaldo, 1754, Madrid, 1808) y al benedictino fray Domingo de Lerín y Clavijo (Cádiz, 1748, ¿San Millán de la Cogolla?, 1808), sendos trabajos que trataran de impugnar los fundamentos esgrimidos por Llorente.

El tribunal estuvo formado por el doctor José María Monsalvo Antón (centro de la imagen), catedrático de Universidad de Historia Medieval, Universidad de Salamanca, como presidente; María Luz Ríos Rodríguez (a la derecha del presidente), profesora titular de Historia Medieval, Universidad de Santiago de Compostela, como vocal, y Juan Carlos Martín Cea (a la izquierda), profesor titular de Historia Medieval, Universidad de Valladolid, como secretario. La tesis, dirigida por la doctora María Isabel del Val Valdivieso (a la derecha de la imagen), catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Valladolid y presidenta de la Sociedad Española de Estudios Medievales (SEEM), mereció la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad.

Aurresku del alcalde en Begoña

Siendo alcalde de Bilbao, recuperé una tradición con motivo de la fiesta del 15 de agosto, que se celebra en Begoña al comienzo de la Aste Nagusia.

El aurresku es un baile de saludo y de respeto que habitualmente se baila a la Autoridad o a la persona a la que se quiere mostrar un respeto.

La Virgen de Begoña tiene una gran fuerza para todos los vizcainos. Aunque el verdadero día de la Virgen de Begoña es el 11 de octubre, sin embargo, el 15 de agosto es el día de la gran fiesta y se celebra en Begoña. Desde pequeño había sentido un gran respeto por esa tradición. Recuerdo siendo niño, con 8 ó 10 años, cómo bajaban cuadrillas de jóvenes de Gorliz hacia Plencia, donde se les unía más gente con el fin de llegar a Begoña, caminando toda la noche para recorrer los 25 ó 30 Kms. de distancia.

Había oído algo en relación con una vieja costumbre de que la autoridad bailaba un aurresku, precisamente en Begoña. Por más que quise enterarme solo pude descubrir que a principios del siglo XX algún alcalde lo bailaba, pero nada más.

En la explanada situada detrás de la Basílica, tras la misa, solía tener lugar un acto cívico en el que participaban la Banda de Música, la de Txistularis y diversos grupos de danzas. El comienzo del acto, como es habitual en el País Vasco, consistía en un aurresku de honor, bailado por un dantzari.

El 15 de agosto de 1987, recién elegido alcalde de Bilbao, quise dar una interpretación distinta al baile tradicional, acorde con el sistema democrático, que significara que, si bien a lo largo del año, el aurresku se bailaba en honor de las autoridades, una vez al año, coincidiendo con el comienzo de las fiestas, iba a ser la primera autoridad municipal la que lo bailara en honor y respeto del pueblo, mostrando que es el pueblo y no la autoridad, el verdadero titular del poder, que lo ejerce mediante el ejercicio del voto libre. Así lo dejé escrito en mi libro “La política de otra manera” (1993, pág. 104):

Bailo al pueblo de Bilbao, reconociéndole que si tengo autoridad como alcalde es porque es ese mismo pueblo quien me la otorga

Y añadía:

“Le quise dar un significado de acuerdo con la democracia que vivimos. Un alcalde tiene que ser de todos. No sólo de los de su partido. No sólo de los que le han votado. Sino de todos y de todas. Y esa regla debe valer siempre, aunque cueste el cargo. El alcalde representa a toda la ciudad y su trabajo debe servir al interés general de los vecinos y vecinas” (pág. 98).

Así lo hice los años en que tuve el honor de ser alcalde de Bilbao (1987-1990).

La expectación era enorme y debo decir que para bailarlo ante varios centenares de personas que se arremolinaban en la plaza de detrás de la Basílica, había que ensayar duro. Yo lo hice en el ayuntamiento, en la alcaldía, aprendiendo los pasos de Ramón, experto dantzari y de los txistularis Boni y Mikel.

En mi caso, la forma de bailarlo era vestido de chaqué, como entendía que corresponde a la solemnidad del acto, situado en el centro de la plaza, bailándolo solo, sin compañía. Con alguna excepción, los siguientes alcaldes han continuado la tradición, aunque variando algo el modo de la danza, yendo el alcalde el aurreskulari (el bailarín que va por delante, el primero), acompañado de un segundo dantzari, como lo ha hecho el nuevo alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto.

Fecha, autoridad que otorgó la carta puebla y demás circunstancias de la fundación de Bilbao son datos que resultan poco conocidos por lo que  merece la pena tratar de aclararlo.

Dejo para otra ocasión el análisis del contenido específico de la carta y fuero aplicable.

I

Se suele dar por hecho y es comúnmente admitido por todos, incluida la propia institución municipal, que la carta puebla fundacional de la villa de Bilbao fue otorgada por Diego López de Haro V, el 15 de junio de 1300, tal y como consta en el documento conservado en el Archivo Histórico Municipal de Bilbao.

Sin embargo, dicha afirmación debe ser matizada con otros hechos históricos que también tuvieron lugar en esa época de la Edad Media.

En junio de 1288, el entonces señor de Bizkaia, Lope Díaz de Haro, quien además de señor de Bizkaia era también  vasallo del rey de Castilla, en base a las muchas otras propiedades que disponía dentro del reino de Castilla, fue muerto en Alfaro en una emboscada que le preparó su cuñado, el rey Sancho IV, influenciado por su esposa María de Molina y varios ricos-hombres del reino.

Lope Díaz de Haro tenía un hermano, Diego López de Haro, una hija, María Díaz de Haro, casada a su vez con el infante Juan de Castilla y un hijo,  llamado también Diego López.

A partir del asesinato de Lope Díaz de Haro, el señorío de Bizkaia entró en una situación compleja y conflictiva en cuanto a su titularidad.

Primero, el hijo de Lope Díaz, y luego su tío, Diego López de Haro, trataron de recuperar el Señorío por las armas, concitando el apoyo de las casas-fuertes y castillos de Bizkaia. Sin embargo, el rey de Castilla, Sancho IV, ocupó Bizkaia por medio de sus mílites. En 1294, lo transfirió por la vía de hecho a su hijo Enrique, en expresión del ejercicio de soberanía sobre un territorio, Bizkaia, que había ocupado por las armas.

Por ello, Diego López de Haro tuvo que esperar su ocasión propicia, que se presentó en 1295, tras la muerte de Sancho IV y los disturbios surgidos en la minoridad de su hijo, Fernando IV.

Así, en 1295, Diego López de Haro con su gente y con el apoyo de otros ricos- hombres como los Lara, se fue a Bizkaia y lo tomó para sí, sin resistencia de ningún tipo, iniciando de esta manera el mando sobre el señorío.

Por su parte, María Díaz de Haro, por ser hija del asesinado Lope Díaz, se consideraba con derecho al Señorío. Ella y su marido, el infante don Juan, reclamaban para sí el señorío de Bizkaia; y, aunque en junio de 1300, don Juan llegara un acuerdo con Diego López de Haro , por el que don Juan y su esposa María Díaz de Haro renunciaban a Bizkaia a cambio de otras propiedades en Castilla, el contencioso no se resolvió.

Diego López de Haro el V, empezó a ejercer de señor de Bizkaia y en una de sus primeras resoluciones, en concreto del 15 de junio de 1300, fundó la villa de Bilbao, en tierras que habían pertenecido a Begoña, mediante carta puebla “con complacencia de los vizcaínos”, tal y como lo exigía el derecho consuetudinario.

El litigio por el señorío de Bizkaia siguió, no obstante, su curso. Diego López de Haro era el señor de Bizkaia y actuaba como tal, pero su sobrina, María Díaz de Haro, nunca renunció al Señorío.

Por fín, tras numerosos intentos fracasados con la mediación del rey de Castilla Fernando IV (así consta en sus crónicas), las partes acordaron que Diego López de Haro siguiese como titular del señorío (con “Vizcaya é Orduña é Balmaseda é las Encartaciones”) en toda su vida y, a su muerte, heredaría su sobrina María Díaz de Haro.

Dicho acuerdo tuvo que ser ratificado por las Juntas Generales de Arechabalaga en el verano de 1037, enmendando otro anterior en el que se había dado el visto bueno al hijo de Diego López de Haro como heredero de su padre.

De esta resolución se puede colegir como acreditado el ejercicio de la  soberanía sobre el territorio vizcaino por parte de las Juntas Generales:  acuerdo de ratificación de nombramiento de la primera autoridad del señorío, tomado voluntariamente por los miembros participantes de las juntas.

Se da la circunstancia que es la primera vez que aparece documentado un acto de dichas Juntas, lo que permite afirmar que, aunque se escriba y se afirme mucho de su relevancia e importancia histórica, así como de sus muy destacadas competencias, lo cierto es que, lamentablemente, se acredita muy poco, dado que la falta de fuentes documentales es muy sobresaliente, al menos en años anteriores a estos primeros del siglo XIV.

 II

Tras el fallecimiento de Diego López de Haro en 1310, María Díaz de Haro tomó posesión del señorío en Gernika en la primavera de 1310.

No se sabe muy bien por qué, pero sea porque los bilbainos tuvieran dudas acerca de la legitimidad de la fundación de Bilbao (otorgada en 1300 por Diego López), sea porque la nueva señora de Bizkaia cuestionaba la legitimidad del ejercicio del poder por parte de su tío (en coherencia con el conflicto sucesorio que había permanecido abierto más de una década) , el 25 de junio de 1310, María Díaz de Haro otorgó nueva carta-privilegio de fundación a Bilbao.

El contenido de la carta fundacional es el mismo que la de don Diego, con el añadido de que “el camino que va de Orduña a Bermeo”, e iba por Echavarri, “que vaya por aques de mi villa de Bilbao y no por otro”, y ordenaba que “cualquiera que tomase otro camino que éste designado, que lo retuviesen y tomasen los merinos y preboste de Bilbao cuanto llevare y con él hicieren lo que por bien tuvieren…”.

  III

El primer fundador de la Villa de Bilbao, Diego López de Haro, V del nombre, fue llamado también el Intruso, por la poco ortodoxa o al menos conflictiva manera de suceder a su hermano Lope Díaz de Haro; aunque quizás no debería sorprendernos pues el método de acceder al poder era bastante habitual en los reinos y señoríos de la Edad Media…

La Villa de Bilbao fue fundada en dos ocasiones, la primera en 1300, por Diego López de Haro el V o el Intruso, y la segunda en 1310, por María Díaz de Haro.

¿Cuál de las dos fundaciones debe considerarse como la auténtica?

Sería interesante investigar la evolución de los acontecimientos ya que en la actualidad se asume sin matizaciones como acto legítimo el de la fundación por parte de Diego López de Haro, lo cual, como queda recogido, no se compadece con rigor a los hechos tal y como acontecieron.