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Desde fechas inmemoriales  los vascos han figurado como expertos hombres de mar. Aún cuando se ignora la forma de sus naves prehistóricas, es de suponer que fueran similares a las de otros pueblos marinos, como los atalantes, fenicios, atenienses, cartaginenses o romanos, los escandinavos o normandos. La marina de Bizkaia, “nación aparte”, empezó a ser conocida en tiempo de los López de Haro y destacó en la conquista de Sevilla (1248), en las  sucesivas guerras y treguas con los puertos vecinos, en la pesca de la ballena en las aguas de Terranova y en muchas otras ocasiones en la historia, fueran actividades guerreras, pesqueras o comerciales.

I

Uno de los principales puertos marinos en la Edad Media fue Bermeo.

Bermeo (Bizkaia) inaugura su XIX Arrain Azoka, con una veintena de expositores

Don Lope Díaz de Haro y su mujer doña Urraca, le dieron el título de “villa” en 1236. En lo antiguo, cuando hablaban sus representantes en las Juntas de Gernika, los demás se descubrían, llegando a ser denominada como “cabeza de Vizcaya” a finales de la Edad Media.

En 1296, participó en la creación de la “Hermandad de las villas de la Marina de Castilla con Vitoria“, mediante carta-convenio de 4 de mayo, de los concejos de Santander, Laredo, Castro Urdiales, por parte de Cantabria, Getaria, San Sebastián y Fuenterrabia, por parte de Gipuzkoa (territorio que, siendo Señorío,  estaba ya incorporado a la Corona de Castilla desde 1200); Vitoria (igualmente incorporada a Castilla, no así el resto del territorio alavés, que se incorporó más tarde, en 1332), y por parte de Bizkaia, figura Bermeo, que en dicha fecha era el principal puerto del Señorío de Vizcaya, territorio independiente de Castilla.

Se trata de una agrupación de concejos creada con el fin de establecer normas para la solución de las querellas que pudieran existir entre dichos puertos y, especialmente, para favorecer la prosperidad de su comercio mediante la agrupación de esfuerzos.  Del texto literal del acuerdo se desprende que se trata de una agrupación de concejos para la unión y defensa de intereses comunes sin conocerse permiso ni confirmación de ningún órgano superior a dichos concejos (rey de Castilla, señor de Vizcaya), argumento que podría servir para justificar la presencia de Bermeo en la Hermandad en el libre ejercicio de agruparse con otros concejos para la defensa de intereses comunes. Pero, a mi juicio, no es suficiente.

Sorprende un puerto vizcaino, Bermeo, en una Hermandad que se titula  de la “villas de la Marina de Castilla con Vitoria”, cuando Bermeo, en dicha fecha, formaba parte del Señorío de Vizcaya, no de Castilla.

Esta  contradicción, cuando menos nominalista, no ha sido aclarada por los  historiadores medievalistas a los que he podido leer hasta la fecha. Ignoro si en los archivos municipales de Bermeo (el Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia de la Historia menciona un incendio ocurrido en 1722 y la consiguiente desaparición de 21 sacos de privilegios y escrituras importantes), o investigadores específicos de Bermeo u otros han desentrañado  esta duda: si Bermeo no era en 1296 villa de Castilla, no parece razonable que figure como parte del conjunto autodenominado “villas de la Marina de Castilla”.

Labayru, uno de los historiadores más rigurosos en relación con la historia de Vizcaya al referirse a la “Hermandad” anota lo siguiente:

  • “Para esta fecha, Guipuzcoa era ya señorío y parte de la corona de Castilla, así como Vitoria, aunque con vida política y legislación distinta de la castellana y entraron en la Liga los puertos de las Montañas, dícese con razón en el sello “Hermandad de las villas de la Marina de Castilla“, sin que este concepto entrañe cosa alguna que implique pugna con la libertad que disfrutó Guipuzcoa”.

Pero no hace la más mínima referencia a la inclusión de Bermeo bajo el epígrafe de “Villas de la Marina de Castilla” (Estanislao Jaime de LABAYRU y GOICOECHEA, Historia General de Bizcaya, Tomo II, 1897,  editorial La Gran Enciclopedia Vasca, 1968, página 262).

Es probable que lo que subrayo no sea tan relevante como para merecer una aclaración desde el punto de vista histórico-jurídico. Incluso es posible que haya sido explicado por investigadores que ignoro. Pero, al menos a mí, la cuestión me parece relevante.

II

A mediados del siglo XIV surge otra vez la posibilidad de abordar de nuevo la cuestión de la Comunidad a la que pertenecían los puertos vizcainos, entre elllos, Bermeo, en base a hechos e información documentada en relación con los conflictos surgidos entre los puertos de la zona cantábrica, en particular desde Santander hasta Bayona y Biarritz.

En efecto, en agosto de 1351 se reunieron en Londres, Juan López de Salcedo representante de Castro Urdiales; Diego Sánchez de Lupardo, con igual encargo de parte de los marinos y navieros de Bermeo y Martín Pérez de Golindano, por Guetaria, con cuatro comisionados por el rey de Inglaterra (Eduardo III) y trataron de llegar a un acuerdo, según el cual se ajustasen treguas y resarciesen daños. Pues bien, los términos del Tratado no dejan lugar a dudas en cuanto a las tres partes intervinientes:

  1. gentes de Inglaterra y Gasconia (entonces en poder de Inglaterra),
  2. gentes del reino de Castilla (“gentz le dit roy de Castell“), y
  3. gentes del “countee de Viscaye“.

Distinción clara y contundente (Castilla por un lado, Vizcaya, por otro) que se reitera a lo largo del articulado del Tratado.

Aclaración que se observa igualmente en el anotador de la “Crónica del rey don Pedro de Castilla” estipulan tregua por veinte años, por mar y por tierra, entre todos los súbditos del Rey de Inglaterra (excepto los de Bayona y Biarritz, que la habían hecho por cuatro años), y los súbditos del Rey de Castilla y del Condado de Bizcaya” (Crónicas de los Reyes de Castilla Don Pedro… con las enmiendas del Secretario Gerónimo Zurita y las correcciones y notas añadidas por Eugenio de Llaguno y Amirola, de la Real Academia de la Historia;  tomo 1.º; el tratado íntegro se puede ver en Gorosabel en la Memoria, pág. 78 y Rimer en su Colección, vid. LABAYRU, op. cit., pág. 362).

III

Sé que se trata de una cuestión muy controvertida lo relativo a las relaciones entre el Señorío de Vizcaya y la Corona de Castilla con anterioridad a 1379, cuando confluyen en la misma persona los títulos de Señor de Vizcaya y Rey de Castilla. Antes de dicha fecha, la controversia sobre la dependencia primitiva de las provincias vascongadas y navarra de los primeros monarcas de Asturias  ha estado y está muy presente entre los historiadores y mundo político, teniendo en cuenta que de una interpretación u otra se deriva el que los derechos originarios, los fueros, provengan de privilegios dados por los reyes o, por el contrario, sean un contrato paccionado, elevado a ley y reconocidos y jurados por los reyes formando parte de las condiciones con las que las provincias vascas se unieron a la Corona de Castilla.

Este breve comentario sobre la situación jurídico-política de Bermeo en 1296 y su presencia en un órgano de cuyo título se desprende  que se le incluye entre las villas de Castilla en una fecha en la que sólo pertenecía al Señorío de Vizcaya es quizás una mera anécdota, pero que abre un camino hacia cuestiones más profundas relativas a la historia medieval, a los orígenes de las relaciones entre unos y otros.

Ha caído en mis manos un ejemplar del Anteproyecto de Ley de Cámaras de Comercio, elaborado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Ignoro la situación actual en cuanto al procedimiento de aprobación y entrada en vigor, pero de una simple ojeada del texto se deducen nuevas vueltas de tuerca en relación con la Ley de 1993.

Si se pretendía mejorar la situación en la que quedaron las Cámaras, tras el Real Decreto Ley de 2010, en que se inició el proceso de desmantelamiento de estas instituciones con la eliminación de la adscripción y cuota obligatorias, ahora, con el aparente intento de aclarar su futuro, lo que se está haciendo, de hecho, es crear nuevas incertidumbres.

La Exposición de Motivos adolece de una inadmisible falta de rigor histórico al situar el origen de las Cámaras en el siglo XIX, olvidándose completamente de las “Hermandades” y “Cofradías”,  de los “Gremios”, de las “Universidades de Mercaderes”,  de los “Consulados”, de las Ordenanzas Comerciales, elaboradas en los Consulados por los propios comerciantes, de la jurisdicción mercantil y de tantos antecedentes de las actuales Cámaras de Comercio.

El articulado rezuma por todas partes mayor intervención de la Administración Pública y de las asociaciones empresariales, ignorando que  las Cámaras, si van a seguir siendo Corporaciones de Derecho Público defensoras de los intereses generales del comercio, la industria y la navegación, deben disponer de recursos suficientes para poder desarrollar sus funciones público-administrativas y sus órganos directivos ser elegidos democráticamente en su totalidad. También deben tener claro que representan a las empresas (empresarios y trabajadores), no exclusivamente a los empresarios.

Ni lo uno ni lo otro se garantiza con el texto del Anteproyecto. La definición meramente nominalista como “Corporaciones de Derecho Público” no es suficiente.

La confusión que genera la eliminación del régimen estatutario de su personal,  de las garantías laborales que, de manera transitoria, se establecían en la Ley de 1993, el intervencionismo de la Administración con facultades no sólo de tutela, sino incluso para dar “instrucciones” previas a las Cámaras en materia presupuestaria, la incertidumbre acerca de la titularidad patrimonial en el futuro, son otros aspectos que, a mi juicio, deben analizarse en profundidad y, por quien corresponda (grupos parlamentarios, órganos de las Cámaras, representantes de su personal, etc.),  plantearse textos alternativos.

El Anteproyecto debe ser sustancialmente mejorado, si no se quiere situar a las Cámaras de Comercio en una senda aún más incierta que la actual para su futuro desarrollo.

 I

La villa de Bilbao fue fundada dos veces:  primero por Diego López de Haro, V, el Intruso, mediante Carta Puebla, el 15 de junio de 1300, comentada en otra entrada anterior

Estatua de Diego López de Haro, obra del escultor valenciano Benlliure, situada en la Plaza Circular, inicio de la Gran Vía bilbaina

No fue Diego López quien asentó propiamente la población. Bilbao existía como puebla marítima ocupada por mareantes y pescadores, en los que se basó la repoblación. La comodidad del sitio, la hermosa ría que la bañaba en el curso de dos leguas largas convidaba a la organización de una puebla que diese vida y energías al movimiento naviero que existía, y el comercio supliera la esterilidad de la tierra, sólo rica en mineral de hierro, escasamente explotado. En la parte en que se hizo la nueva puebla existían únicamente algunas casas torre, la iglesia de Santiago (hoy en día, la catedral de Bilbao) y algunos labradores y pescadores (Labayru, “Historia General del Señorío de Bizkaya“, Tomo II, 1897).

Diego López erigió Bilbao con complacencia de los vizcainos, llenando una de las condiciones que exigieron siempre los de la tierra a sus señores, esto es, que no se edificase puebla de ninguna villa sin su consentimiento (Ley 8.ª libro 1.º del Fuero).

Repitió la fundación diez años después María Díaz de Haro, otorgando nueva carta-puebla, con expresiones semejantes a la primera y omitiendo la referencia  a la concedida por don Diego.

Siguiendo al historiador José Ángel García de Cortázar, la evolución medieval del casco urbano de la villa conoció tres momentos fundamentales: el primero, el de su creación, en el que Bilbao constaría de tres calles: Somera, Francos o Artecalle y Tendería; en un segundo momento, a partir de 1425, se conoce un primer ensanche con cuatro calles: Pesquería o Belosticalle, Carnicería, Barrencalle la susera y Barrencalle la yusera (Barrencalle Barrena). Sumadas, daría lugar a la denominación del Casco Viejo (Bilbo Zaharra), con su núcleo inicial que ha permanecido hasta nuestros días: Siete Calles (Zazpi Kale).

Luego, hacia 1480 y en adelante, tendría lugar un segundo ensanche, con la creación de la calle Bidebarrieta, Cruz y Ascao.  Otros especialistas agrupan las dos primeras fases en una, la correspondiente a la formación de las Siete Calles.

Área de Bilbao sobre la que se fundó la villa en 1300. A la izquierda de la foto sobresale la catedral de Santiago, en el centro, el Teatro Arriaga y a pie, la torre de la Casa Consistorial

II

¿Por qué se fundó dos veces? ¿Quiere decir que la primera fundación de la Villa fue nula?

La explicación es sencilla. En 1288, a la muerte de Lope Díaz, conde de Haro y señor de Vizcaya, asesinado en Alfaro, tuvo lugar una grave disputa para la sucesión en el Señorío.

María Díaz de Haro era hija de Lope Díaz, por lo que, en base a una mayor proximidad de grado, reclamaba el señorío. Diego López de Haro, hermano de Lope Díaz,  lo hacía en base a que no había existido precedente de que el señorío recayera en una mujer.

Los vizcainos, que en el caso de fallecimiento de línea eran los propios jueces, respecto de la libertad de aquel señorío, sentenciaron por Diego López, declarándole su señor y jurándole por tal según su fuero…” (de acuerdo con Pimentel, en sus “Reparos históricos a la Historia de Ferreras“, citado en “Historia de los Fueros de Navarra, Vizcaya, Guipuzcoa y Álava“, de Amalio Marichalar y Cayetano Manrique, segunda edición facsímil, de la segunda edición corregida y aumentada de 1868).

Fueron por tanto los mismos vizcainos quienes dirimieron la cuestión.

Diego López de Haro tenía un hijo, Lope Díaz, que era a quien le correspondía suceder a su padre en el señorío de Vizcaya.

No obstante, al rey de Castilla, Fernando IV, convenía, por razones políticas, que el señorío pasase al infante don Juan, casado con María Diaz de Haro, por lo que trató de que Diego López de Haro variase la sucesión y no le heredara a su muerte su hijo, Lope Díaz, como señor de Vizcaya.

La variación de la sucesión está documentada en un acto oficial en el que no interviene el rey, sino los hombres buenos de Vizcaya y asiste, tan sólo en calidad de testigo, el merino mayor de Castilla, Sancho Sánchez de Velasco. Lo recoge así la “Crónica General“:

“Hizo D. Diego juntar a todos los homes buenos de Vizcaya en aquel lugar donde suelen hacer el ayuntamiento cuando toman Señor, que es en Arechabalaga; y estando allí todos juntados, contóles D. Diego todo el hecho en cómo pasara… y ellos respondieron, que, pues lo él por bien tenía, que lo harían ellos; mas que bien sabía de cómo habían hecho homenaje a D. Lope, su hijo, para después de su vida del o a sus hijos, y que cómo podían hacer tantos homenajes. Entonces D. Lope habló con estos hombres buenos y díjoles… que les quitaba el homenaje que le habían hecho: y desde ellos esto vieron recibiéronla por señora en aquella manera que lo solían hacer a los otros señores que fueron de Vizcaya, y hicieron pleito y homenaje de se lo cumplir”.

El rey Fernando IV hizo cuanto pudo para lograr que el hijo de Diego López de Haro, Lope Díaz, renunciara a la sucesión, halagando a éste con grandes mercedes, pero el hecho cierto es que, tal y como se aprecia en el texto transcrito, en la renuncia de D. Lope, hijo de D. Diego, y la consiguiente sucesión de doña María Díaz de Haro, para nada interviene el rey, no hay mandato alguno a los vizcainos ni apariencia siquiera de la menor coacción.

Don Diego Lopez de Haro murió en el cerco de Algeciras en 1309 y los vizcainos tomaron por señora enseguida y, conforme a lo jurado, a doña María Díaz, mujer del infante D. Juan, “en aquel lugar que es acostumbrado según el fuero de Vizcaya, así como lo suelen hacer a todos los señores de Vizcaya” (texto de la colección diplomática de Fernando IV, citado por Marichalar y Manrique, 1868).

En recuerdo, Bilbao dedica desde 1879 su Gran Vía a D. Diego López de Haro (arteria principal de la Villa que va desde la Plaza Circular, Plaza de Federico Moyua o Plaza Elíptica, hasta la Plaza del Sagrado Corazón) y a Doña María Díaz de Haro , a quien se puede considerar como “cofundadora” de la Villa, una de sus calles principales, perpendicular a la Gran Vía desde donde arranca para extenderse hasta la calle Autonomía.

Fui alumno (y después profesor) de la Universidad de Deusto, de “La Comercial” (en donde estudié, becado por la Fundación Vizcaina Aguirre, Ciencias Económicas y Empresariales) y de “La Literaria” (Derecho).

Hoy la Universidad de Deusto cumple 125 años, los mismos, por cierto, que la Cámara de Comercio de Bilbao, en donde fui Secretario-Director mediante un concurso público con bases aprobadas por el Ministerio de Industria y Comercio y trabajé varios años, y a la que he dedicado varios artículos en este blog.

En homenaje a la Universidad de Deusto y en recuerdo de algunos de los profesores, principalmente jesuitas (padre Bernaola, Chacón, Arza, Colinas Aguirrebengoa, Urrutia, Ostolaza, etc.) cuelgo aquí unas fotos de los dos edificios, el principal o “Literaria” y “La Comercial”.

Desde las aulas se veía la ría, y la ría entonces (años 70) estaba llena de barcos.

Hoy todo eso ha cambiado.

Mencionaré de manera especial al padre Bernaola, de Markina, director de La Comercial. Era muy exigente con sus “chicos” (las chicas entonces empezaban a estudiar en La Comercial, como es el caso de Isamari Zarauza actual alcaldesa de mi villa natal, Plencia, Begoña Revuelta y Maite Belausteguigoitia),  pero gestionaba admirablemente, de manera muy directa, tanto la enseñanza como la colocación posterior de sus alumnos, los de “La Comercial”.

Recuerdo que accedí a mi primer trabajo en la empresa “Echevarria S.A.” por su mediación. Inicié mi trabajo y el primer día, el de mi incorporación, me llamó Bernaola para que fuera a su despacho y me dijo que dejara “Echevarria” y optara a otro trabajo en Galletas Artiach. Así lo hice y, por medio de Amador Ferruelo, entonces responsable de selección  de la empresa de selección y formación ICSA, fui contratado para asumir las funciones de “controller” en Galletas Artiach, entonces participada en un 75% por la multinacional Nabisco.

Lo curioso es que en el documento de mi vida laboral figuro con ¡un día! en mi primer trabajo, Echevarria, S.A. Anécdota llevada a cabo bajo la estricta supervisión del padre Bernaola.

Y más curioso aún es que, muchos años después, siendo alcalde de Bilbao, convertimos en parque los terrenos de Echevarria, en Begoña.

 

La Comercial“, en la que hice la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales y luego fui profesor una decena de años, primero de Contabilidad, como auxiliar de José Ignacio Arrieta y luego de Organización y Dirección de Empresas, junto con Francisco Simeón.

A la Comercial, que siempre ha tenido gran prestigio académico y profesional, venían alumnos de muchos lugares distintos al País Vasco, como Catalunya, Valencia, Madrid, Canarias, Castilla, etc.;  incluso tuvimos un compañero mexicano, Justino López Barrera, con el que mantengo aún correspondencia por medio de internet.

“La Literaria”, edificio principal de la Universidad de Deusto. A la derecha se aprecia el puente “Padre Arrupe“, en homenaje a Pedro Arrupe, que fuera Prepósito General de la Compañía de Jesús

El puente es peatonal, de madera, y permite el acceso desde la “Avenida de las Universidades” a Abandoibarra, la zona portuaria recuperada, donde se encuentra, además del Guggenheim y la torre Iberdrola, la Biblioteca de la Universidad de Deusto, así como el Rectorado de la Universidad del País Vasco Euskal Herriko Unibertsitatea.

La Universidad aparece en la parte superior de la imagen, en el centro.

 

A la izquierda de la ría, Abandoibarra, zona recuperada del puerto y regenerada, que forma parte del nuevo Bilbao. A la derecha, la “Avenida de las Universidades“; al final, la Universidad de Deusto.

I

Si el Título VIII de la Constitución está dedicado al modelo autonómico, los territorios forales (Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra) disponen de dos especificidades muy relevantes en la propia Constitución. Me refiero a las Disposiciones Adicionales Primera (el amparo y respeto de los denominados “derechos históricos”), y Cuarta (la posibilidad de que Navarra decida incorporarse a la Comunidad Autónoma del País Vasco).

II

En el caso del País Vasco, como principales logros concretos a partir de las primeras elecciones democráticas de 1977, destacan los Conciertos Económicos, la ertzaintza y los medios de comunicación de titularidad pública.

III

Estos días se está aprobando una reforma constitucional para la estabilidad presupuestaria, mediante un pacto de PP y PSOE, que incluye un acuerdo sobre una futura Ley Orgánica de desarrollo. Acuerdo que no sólo ha “ninguneado” a las Comunidades Autónomas y entes locales, a los partidos políticos nacionalistas (vascos, catalanes, gallegos y canarios), sino que también ha supuesto una ruptura del consenso constitucional (CiU y PCE, firmantes de la Constitución de 1978, han sido excluidos), afecta al Estado Social de Derecho proclamado en la misma Constitución, y concierne a la Disposición Adicional Primera, que, a pesar de que afirma que la Constitución “ampara y respeta” los derechos históricos de los territorios forales (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Comunidad Foral de Navarra), la reforma supone una restricción/delimitación de dichos derechos históricos en las cuestiones relativas a la actividad económica pública y a la fiscalidad.

IV

Tuve la suerte de ser director general de EiTB (radio televisión pública vasca) en los años 1986 y 1987. En aquella época, en base al Estatuto de Autonomía y a la Ley de creación del ente, y reafirmando lo hecho hasta entonces por los equipos que nos precedieron, se establecieron dos fundamentos estratégicos:

1. Se afirmó como prioridad, en la nueva etapa que se iniciaba tras la dictadura, que, frente al monopolio de RTVE, los medios de comunicación públicos vascos trataran, con rigor y profesionalidad, la realidad existente de un País Vasco en construcción, complejo, ciertamente, pero que mayoritariamente estaba a favor del autogobierno, y que no disponía de medios de comunicación de titularidad públicos en su ámbito de decisión

En 1986, los ciudadanos de Euskal Herria se encontraban bajo la influencia de un monopolio televisivo de ámbito estatal, RTVE.

Monopolio no sólo en cuanto a los contenidos (informativos, entretenimiento, etc.), sino respecto al “pastel publicitario” (principal fuente de financiación de RTVE) y a las redes internacionales de retransmisión (Unión Europea de Radiodifusión, UER), con cuotas de audiencia superiores al 95%. RTVE, ente financiado por todos, desconocía la realidad mayoritaria del pueblo vasco: no coincidía ni representaba lo que una mayoría social, sindical y política expresaba, elección tras elección.

Por ello y porque lo permitía el Estatuto de Autonomía de Gernika (art. 19.3: “… el País Vasco podrá regular, crear y mantener su propia televisión, radio y prensa, y, en general, todos los medios de comunicación social para el cumplimiento de sus fines) surgió ETB-2, con el objetivo nada oculto de acabar con el monopolio informativo de titularidad pública.

Y se creó, a pesar de la rotunda oposición del PSOE, cuyo gobierno de entonces, presidido por Felipe Gonzáleztrató por todos los medios de cerrar el nuevo canal, aunque afortunadamente no lo logró. De lo que, además de la documentación jurídica y mediática, queda constancia en un reportaje en el prestigioso periódico New York Times.

2. Apoyo decisivo y determinante al euskera y a la cultura vasca. Apoyo rotundo, explícito, destacado en la Ley de creación, no sólo testimonial. 

Apoyar una lengua minorizada, ignorada por una gran parte de la población, que había sufrido un larguísimo período de desidia y prohibiciones por parte de las autoridades públicas, no era (ni es), tarea fácil. Se trataba de crear unas infraestructuras inexistentes (doblajes, directores de programas, guionistas, actores, presentadores, comentaristas, etc., y, además, en euskera) para competir, con programas de calidad, con la práctica totalidad de medios de comunicación (públicos y privados) que se expresan en castellano, un idioma que entiende prácticamente el 100% de la audiencia vasca.

El apoyo se traduce en recursos públicos, sustancialmente. No hay otra manera. O se apoya o no se apoya.

 Tras la creación de ETB-2, decidimos priorizar el canal en euskera, concentrando en él los programas infantiles y deportivos, y los mayores recursos económicos, para la elaboración de programas y la creación de una infraestructura cultural sólida en euskera. Pero ello sin olvidar la necesidad de contar con una televisión pública vasca conscientes de que un alto porcentaje de ciudadanos vascos  no tiene, hoy por hoy, la suerte de conocer el euskera.

De ahí surgió Miramón, que tuve el honor de inaugurar como director general en 1986/1987, centro que había sido impulsado por el entonces lehendakari, Carlos Garaikoetxea, por los consejeros de cultura, Ramón Labayen y Luis María Bandrés Unanue, y por mis antecesores en el cargo, el anterior director general y el director de ETB, Andoni Areizaga y Amatiño, y sus respectivos equipos.

V

Hoy algunos sectores de opinión están hablando de reducir la plantilla, de cerrar Miramón, de recortar los recursos económicos del ente;  el PP intentó reconducir ETB, con la introducción del castellano en ETB-1. Me parece una temeridad y, de llevarse a cabo, un tremendo error, un disparate, que se deberá corregir en el futuro.

Espero que no se lleve a cabo.

Plencia/Plentzia es, al decir del ilustre plenciano Enrique Sendagorta Aramburu, “un precioso pueblo marinero. Su ría lo embellece al maridarse con él en amplias curvas y los montes no lo encierran ni le quitan luz porque él mismo es montaña para que las campanas suenen en lo más alto y mejor puedan los plencianos mirar serenamente a la vida …” (“Recuerdo de Plencia“, 2006).

Dentro de las fiestas patronales de San Antolín, en mi villa natal se celebra el 1 de septiembre un desfile con trajes típicos y artesanos dentro del tradicional concurso agrícola-comarcal, con una larga historia y abundante participación comarcal de baserritarras que exponen sus productos a lo largo del paseo de la ría.

Ayer tuvo lugar esta fiesta, en recuerdo de la cual, cuelgo aquí unas fotos conmemorativas, al igual que lo dice el año pasado

Espero que os gusten.

La ría, en marea baja, ofrece abundancia de txirlas, muergos, mojojones (mejillones) y otros productos marinos típicos. El bello puente de Plencia sustituyó al viejo puente de piedra, destrozado tras las inundaciones de 1983. A lo largo de la ría están fondeadas más de 800 embarcaciones, lo que da una idea de la gran afición a la pesca, deportiva y profesional.

La ría, en marea alta.

Eusebio San Sebastián, contemplando el desfile

Cuatro generaciones desfilando, la famila Torrontegui (a ella pertenece el gran motorista Herri Torrontegui)

Bittorren Laraudogoitia, uno de los fundadotres del club de remo Arkote y anterior alcalde de Plencia y Georgina Hormaza

Ramón Aguinaga, Antxon Unibaso y Jose Mari Acebedo

Agustín Herran

Ricar Francés

Aitor Mayor

La reforma del art. 135 de la Constitución Española de 1978, nos ha pillado a todos en plenas vacaciones de agosto.

I

Los argumentos empleados por los políticos no dejan de evidenciar el poco respeto que, en general, tienen por los ciudadanos a los que  representan.  Porque no vale con decir que la crisis no pudo ser prevista hace tres años y medio, ya que, aunque así lo fuera (incluso admitiendo la verosimilitud de la argumentación), los ciudadanos somos mayores de edad y queremos opinar sobre algo que nos va a afectar sustancialmente a medio y largo plazo.

La a todas luces precipitada decisión, que inicia mañana martes el trámite parlamentario, ha sido impulsada por un presidente al que le quedan unos pocos meses de mandato y, por tanto, y sin cuestionar la legalidad, carece a mi juicio de la necesaria legitimidad para una reforma tan seria.

La reforma no figuraba en el programa electoral del PSOE ni del  PP en las elecciones de 2008, por lo que la crítica a la decisión que se va a adoptar exclusivamente por los parlamentarios, adquiere una contundencia y rotundidad insoslayable.

Va a ser votada por unos parlamentarios que se encuentran en situación de provisionalidad, al final de su mandato,  puesto que el 20 de noviembre hay elecciones generales y se renovarán gran parte de los diputados y senadores.

En estas condiciones, ¿es legítimo reformar la Constitución? ¿Es legítimo hacerlo de esta manera?

Desde el punto de vista de la legalidad, la Constitución prevé dos procedimientos básicos para su revisión: 

a) Procedimiento complejo: el que afecta  a la total revisión de la Constitución, o siendo parcial, cuando afecte al Título Preliminar (arts. 1 a 9, ambos inclusive: definición de Estado social y democrático de derecho, autonomía y unidad constitucional, pluralismo lingüístico, bandera y banderas autonómicas, capitalidad, partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales, fuerzas armadas y guardia civil, valor de la Constitución como norma suprema del ordenamiento jurídico),  al Capítulo Segundo, Sección primera del Título I  (derechos fundamentales y libertades públicas, arts. 15 a 29: derecho a la vida, libertad ideológica, religiosa y de culto, derecho a la libertad y seguridad, derecho al honor, a la propia imagen y a la inviolabilidad del domicilio, libertad de residencia, libertad de expresión e información, derecho de acceso a los medios de comunicación de titularidad pública, derechos de reunión, asociación y de participación en los asuntos públicos, derecho a la tutela judicial efectiva, principio de legalidad en materia penal, tribunales de honor, derecho a la educación, libertad sindical y huelga, derecho de petición) o al Título II (La Corona, arts. 56 a 65).

Este procedimiento exige mayoría de dos tercios de cada Cámara y la disolución inmediata de las Cortes. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometido a referéndum para su ratificación.

b) Reforma del resto del articulado constitucional.  Incluye la modificación prevista del art. 135 CE.

El proyecto debe ser aprobado por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no se logra, se intenta por medio de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un nuevo texto para votarse en ambas Cámaras; de no lograrse así la aprobación, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma, siempre que hubiese votado a favor la mayoría absoluta del Senado.

La reforma anunciada va a seguir este segundo procedimiento, más simple que el primero.

El pacto logrado por el PSOE y el PP, evidencia que no va a existir ningún problema a la hora de su tramitación.

II

Sin embargo, una décima parte de cualquiera de las Cámaras puede solicitar y lograr el sometimiento a referéndum para su ratificación, siempre que lo haga dentro de los quince días siguientes a su aprobación, de acuerdo con el texto constitucional (art. 167.3 CE).

De ser aprobada la reforma, como es previsible, lo será, con antes he indicado, con muchas dudas e interrogantes desde la democracia, puesto que la reforma, que es sustancial para todos, no formaba parte de ningún programa electoral, ni del PSOE ni del PP ni del resto de partidos; porque será votada en el último Pleno de la legislatura, y, además, por muchos diputados que dentro de tres meses dejarán sus escaños, y, lo que es más relevante, porque afecta al Estado Social de Derecho y al autogobierno de las Comunidades Autónomas, a las que no se les permite tomar parte en la decisión. En el caso de los territorios forales del País Vasco y Navarra, la medida afecta sustancialmente a la Disposición Adicional Primera de la Constitución, que se verá seriamente concernida. 

Y no cabe aducir, como he oido a políticos del PSOE, que en la Constitución sólo se explicita el principio y no las cifras concretas, puesto que el pacto del PSOE y del PP incluye cifras, como ellos mismos han anunciado, en un acuerdo sobre una Ley Orgánica que se aprobará el año 2012.

La previsión constitucional del art. 167.3 CE (necesidad de referéndum si lo pide una décima parte de los Diputados o Senadores) está siendo silenciada por todas las fuerzas políticas, quizás porque creen que no son capaces de reunir 35 firmas de Diputados o, quizás  porque no quieren, lo que sería más grave para el avance hacia una democracia cada vez más participativa.

Incluso dirigentes críticos del PSOE, como Tomás Gómez, por ejemplo,  afirman que no es necesario un referéndum, sino un “debate más profundo”, aunque no nos explica en qué consiste ese debate más profundo (supongo que no será que lo discutan más horas en el Congreso o en el Senado).

Una décima parte de los diputados son 35.

¿No es posible reunirlos para que se celebre un referéndum?