I
La villa de Bilbao fue fundada dos veces: primero por Diego López de Haro, V, el Intruso, mediante Carta Puebla, el 15 de junio de 1300, comentada en otra entrada anterior

Estatua de Diego López de Haro, obra del escultor valenciano Benlliure, situada en la Plaza Circular, inicio de la Gran Vía bilbaina
No fue Diego López quien asentó propiamente la población. Bilbao existía como puebla marítima ocupada por mareantes y pescadores, en los que se basó la repoblación. La comodidad del sitio, la hermosa ría que la bañaba en el curso de dos leguas largas convidaba a la organización de una puebla que diese vida y energías al movimiento naviero que existía, y el comercio supliera la esterilidad de la tierra, sólo rica en mineral de hierro, escasamente explotado. En la parte en que se hizo la nueva puebla existían únicamente algunas casas torre, la iglesia de Santiago (hoy en día, la catedral de Bilbao) y algunos labradores y pescadores (Labayru, “Historia General del Señorío de Bizkaya“, Tomo II, 1897).
Diego López erigió Bilbao con complacencia de los vizcainos, llenando una de las condiciones que exigieron siempre los de la tierra a sus señores, esto es, que no se edificase puebla de ninguna villa sin su consentimiento (Ley 8.ª libro 1.º del Fuero).
Repitió la fundación diez años después María Díaz de Haro, otorgando nueva carta-puebla, con expresiones semejantes a la primera y omitiendo la referencia a la concedida por don Diego.
Siguiendo al historiador José Ángel García de Cortázar, la evolución medieval del casco urbano de la villa conoció tres momentos fundamentales: el primero, el de su creación, en el que Bilbao constaría de tres calles: Somera, Francos o Artecalle y Tendería; en un segundo momento, a partir de 1425, se conoce un primer ensanche con cuatro calles: Pesquería o Belosticalle, Carnicería, Barrencalle la susera y Barrencalle la yusera (Barrencalle Barrena). Sumadas, daría lugar a la denominación del Casco Viejo (Bilbo Zaharra), con su núcleo inicial que ha permanecido hasta nuestros días: Siete Calles (Zazpi Kale).
Luego, hacia 1480 y en adelante, tendría lugar un segundo ensanche, con la creación de la calle Bidebarrieta, Cruz y Ascao. Otros especialistas agrupan las dos primeras fases en una, la correspondiente a la formación de las Siete Calles.
Área de Bilbao sobre la que se fundó la villa en 1300. A la izquierda de la foto sobresale la catedral de Santiago, en el centro, el Teatro Arriaga y a pie, la torre de la Casa Consistorial
II
¿Por qué se fundó dos veces? ¿Quiere decir que la primera fundación de la Villa fue nula?
La explicación es sencilla. En 1288, a la muerte de Lope Díaz, conde de Haro y señor de Vizcaya, asesinado en Alfaro, tuvo lugar una grave disputa para la sucesión en el Señorío.
María Díaz de Haro era hija de Lope Díaz, por lo que, en base a una mayor proximidad de grado, reclamaba el señorío. Diego López de Haro, hermano de Lope Díaz, lo hacía en base a que no había existido precedente de que el señorío recayera en una mujer.
“Los vizcainos, que en el caso de fallecimiento de línea eran los propios jueces, respecto de la libertad de aquel señorío, sentenciaron por Diego López, declarándole su señor y jurándole por tal según su fuero…” (de acuerdo con Pimentel, en sus “Reparos históricos a la Historia de Ferreras“, citado en “Historia de los Fueros de Navarra, Vizcaya, Guipuzcoa y Álava“, de Amalio Marichalar y Cayetano Manrique, segunda edición facsímil, de la segunda edición corregida y aumentada de 1868).
Fueron por tanto los mismos vizcainos quienes dirimieron la cuestión.
Diego López de Haro tenía un hijo, Lope Díaz, que era a quien le correspondía suceder a su padre en el señorío de Vizcaya.
No obstante, al rey de Castilla, Fernando IV, convenía, por razones políticas, que el señorío pasase al infante don Juan, casado con María Diaz de Haro, por lo que trató de que Diego López de Haro variase la sucesión y no le heredara a su muerte su hijo, Lope Díaz, como señor de Vizcaya.
La variación de la sucesión está documentada en un acto oficial en el que no interviene el rey, sino los hombres buenos de Vizcaya y asiste, tan sólo en calidad de testigo, el merino mayor de Castilla, Sancho Sánchez de Velasco. Lo recoge así la “Crónica General“:
“Hizo D. Diego juntar a todos los homes buenos de Vizcaya en aquel lugar donde suelen hacer el ayuntamiento cuando toman Señor, que es en Arechabalaga; y estando allí todos juntados, contóles D. Diego todo el hecho en cómo pasara… y ellos respondieron, que, pues lo él por bien tenía, que lo harían ellos; mas que bien sabía de cómo habían hecho homenaje a D. Lope, su hijo, para después de su vida del o a sus hijos, y que cómo podían hacer tantos homenajes. Entonces D. Lope habló con estos hombres buenos y díjoles… que les quitaba el homenaje que le habían hecho: y desde ellos esto vieron recibiéronla por señora en aquella manera que lo solían hacer a los otros señores que fueron de Vizcaya, y hicieron pleito y homenaje de se lo cumplir”.
El rey Fernando IV hizo cuanto pudo para lograr que el hijo de Diego López de Haro, Lope Díaz, renunciara a la sucesión, halagando a éste con grandes mercedes, pero el hecho cierto es que, tal y como se aprecia en el texto transcrito, en la renuncia de D. Lope, hijo de D. Diego, y la consiguiente sucesión de doña María Díaz de Haro, para nada interviene el rey, no hay mandato alguno a los vizcainos ni apariencia siquiera de la menor coacción.
Don Diego Lopez de Haro murió en el cerco de Algeciras en 1309 y los vizcainos tomaron por señora enseguida y, conforme a lo jurado, a doña María Díaz, mujer del infante D. Juan, “en aquel lugar que es acostumbrado según el fuero de Vizcaya, así como lo suelen hacer a todos los señores de Vizcaya” (texto de la colección diplomática de Fernando IV, citado por Marichalar y Manrique, 1868).
En recuerdo, Bilbao dedica desde 1879 su Gran Vía a D. Diego López de Haro (arteria principal de la Villa que va desde la Plaza Circular, Plaza de Federico Moyua o Plaza Elíptica, hasta la Plaza del Sagrado Corazón) y a Doña María Díaz de Haro , a quien se puede considerar como “cofundadora” de la Villa, una de sus calles principales, perpendicular a la Gran Vía desde donde arranca para extenderse hasta la calle Autonomía.






Estimado Sr. Gorordo, agradeceríamos algún comentario sobre la lamentable situación a la que han abocado a las Cámaras de Comercio y sobre los empleados que todavía quedamos (de 3500 hemos pasado a 1500 y bajando precipitadamente…). Gracias.
Enhorabuena por navegar por las calles de la villa de Bilbao.
Tampoco estaría mal, darse un paseo similar por la ciudad de Orduña y los pueblos de Bizkaia, tal como se hizo por Iturriza y Azcarraga en su Historia General de Vizcaya con sus Antiguos Recuerdos de Vizcaya, donde se citan algunos de mis ancestros, a saber:
Luis de Arauco, alcalde de Orduña en aquel tiempo.
Las casas de D. Pedro de Piñera y D.Cesáreo de Cerrageria
La casa de las Cadenas también propiedad de D. Pedro de Piñera, que fue Diputado General, junto a Urquijo, de las Juntas Generales que rindieron pleitesía a D. Carlos en 1876..
Asimismo se cita a un antepasado mío y de Jose María Gorordo: D. Blas María de Gorordo, que como alcalde de la villa de Plencia proyectó el empedrado de las calles.
Un abrazo y sigue enriqueciendo tu blog
LMMC
Hacia tiempo que no me llegaba nada tuyo, y lo echaba en falta. Te atreves con Dr. Areilza?