El año 1985, fui nombrado Director General de EITB, cargo en el que permanecí unos 20 meses, hasta mi cese como consecuencia de mi participación en las elecciones a la alcaldía de Bilbao.
Con motivo de celebrarse el décimo aniversario de la constitución de EITB, el diario “El Mundo del País Vasco” publicó, a primeros de 1993, un suplemento monográfico dedicado al Ente público, en el que se recogían datos económicos, citando como fuente, la propia “Euskal Telebista“. Veamos los datos de explotación de la radiotelevisión vasca (en millones de pesetas):
ETB: COMPARACION DE COSTES ================================
CONCEPTO 1983 1987 1990 1992
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TOTAL GASTOS 1.350 4.823 9.208 9.789
Gast. explotación 888 4.276 8.096 8.959
Gast. inversión 462 547 1.112 829
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TOT. INGRESOS 1.272 5.084 9.208 9.919
Subvenciones 1.231 4.583 7.673 8.305
Ingresos propios 41 501 1.383 1.614
COSTE / HORA EMISIÓN
746.000 688.700 1.093.000 1.097.000
PERSONAL 155 384 611 588
Los datos son reveladores. Por una parte, demuestran que aún no había llegado el momento de que EITB pudiera generar suficientes recursos para subsistir de forma autónoma por lo que seguía teniendo necesidad de ayuda pública.
Ayuda pública que sufrió un incremento espectacular los años 1988, 1989 y 1990, precisamente a partir del año siguiente al que dejé de ser Director General del Ente (1987). En efecto, las subvenciones pasaron de 4.583 millones en 1987 -último presupuesto que se preparó en mi época- a 7.673 en el año 1990. Lo que representa un aumento del 80% en tres años.
En ese mismo periodo, se encarecieron considerablemente los costes, como lo demuestra el dato de que, por hora de emisión, se pasó de 688.700 pesetas en 1987 a 1.093.000; en 1987, el coste hora de emisión era más bajo, incluso, que en el periodo anterior -746.000 ptas en 1983-.
Es de destacar que el criterio que más explica la eficacia en la gestión, el coste por hora de emisión, fue en 1987 más bajo, no sólo que en los años posteriores, sino también que en los anteriores. Y lo remarco muy especialmente por cuanto puede haber gente que lo desconozca y crea erróneamente -influída, quizás, por informaciones que no se corresponden con la realidad de los hechos- que, en mi época, EITB tuvo otros resultados (EITB1).
Hay que situarse en el año 1986. Una única televisión, TVE, con un porcentaje de audiencia cercano al 100% . EITB con un único canal de televisión, en euskera, con un informativo al mediodía en castellano. La irrupción de ETB-2 tuvo una gran repercusión política, incluso a nivel internacional.
La puesta en marcha del canal no estuvo exenta de dificultades. Dentro del propio PNV, en primer lugar, antes de su aparición y frente al Gobierno central del PSOE, en cuanto hizo su aparición. También se opusieron otros grupos políticos, e intereses empresariales privados.
Todo el desarrollo de redes y demás preparativos técnicos lo hicimos en secreto, casi clandestinamente. Sólo lo conocíamos tres o cuatro personas. En un principio, dos técnicos, Koldo Lizarralde y Juan García, junto con Julián Pérez Delgado y Nora Abasolo. En el Gobierno vasco contamos con el apoyo técnico de Luis María Retolaza en su calidad de Consejero de Interior del Gobierno Vasco y de Gómez Llona. Un día, avanzado ya el proceso, hice un comentario impreciso y sin fijar fechas, a los de la dirección. Sabía que cualquier filtración abortaría el proyecto antes de que pudiera demostrar que se podía hacer y que ya estaba en la calle. Con la fecha cercana tuve que decirlo a alguna persona más del partido, con lo que se empezó a formar una corriente interna de oposición, cada vez más fuerte.
Un buen día, quizás 7 u 8 días antes de la aparición del canal, me llaman de la cúpula del PNV y me comunican:
“Hay que olvidarse del nuevo canal de televisión”.
Les manifesté mi sorpresa y, sobre todo, mi oposición. Así que no tuvieron más remedio que decir que Ardanza era el que se oponía.
“Oye, Jose Mari, ayer estuve con él -creo recordar que en Gernika-, y me dijo que eso era una locura, que cómo íbamos a hacer un canal contra el Gobierno central, que nos iban a criticar mucho y que podía tener repercusiones negativas en la campaña electoral”.
Le respondí que justamente lo contrario. Que era algo necesario, incluso que estaba por encima de una campaña. De todas maneras, en la cúpula del PNV daban por bueno, como otras muchas veces, la posición de cada cual, sin tomar una actitud propia, concreta. Así era difícil que se equivocaran porque nunca apostaban. Si se hace la televisión, bien, porque la leyenda interna ya se encargará de transmitir que fue gracias a ellos, que lo apoyaron desde el primer momento; y si no, no pasa nada, porque quien se había opuesto era Ardanza, y no el “partido“.
Extraña filosofía pero, a juzgar por los resultados, rentable, al menos para permanecer durante muchos años en la cúpula del poder.
Tuve que emplearme a fondo. Les dije que la televisión saldría, aunque fuese con la oposición de Ardanza. Y al tiempo, iniciamos contactos internos, buscando apoyos. A Retolaza no tuve que convencerle. Estaba a favor desde el principio. Le pareció increíble la postura de quienes se oponían al nuevo canal. Llamé a continuación a Celestino Elejoste, consejero de EITB que, a pesar de ser uno de los más veteranos, tenía un espíritu abierto, progresista. Apoyaba sin reservas. También otro consejero con el que hablé, Josu Legarreta. Líderes internos como Bergara y otros no estaban muy de acuerdo. De esta manera se celebró, por nuestra iniciativa, una reunión, dentro del partido, en la que tuvimos que “convencer“, tras arduas conversaciones, de la bondad política, de la necesidad del nuevo canal, con independencia de las críticas y oposición que indudablemente, nos iba a acarrear. Así se produjeron los hechos.
Nada más aparecer, el Gobierno del Estado presidido por Felipe González tomó el acuerdo de llevarnos al Tribunal Constitucional. Pero no fue ésa la única medida. Recibimos cartas del ministerio correspondiente, conminándonos a cerrar inmediatamente el nuevo canal.
Periódicos de todo el mundo se hicieron eco de lo que se consideró como la primera iniciativa que abriría el camino para la desmonopolización de “Televisión española“. El 21 de setiembre de 1986, Edward Schumacher, corresponsal del “New York Times“, escribió un artículo titulado “Descentralizando España, poder a las provincias, hasta un punto” ( NEW YORK TIMES 1986 COMPLETO )(NEW YORK TIMES) en el que dice, entre otras cosas, lo siguiente:
”Se extendió el rumor que el Gobierno central planeaba cerrar un canal de televisión en el País Vasco, que se había puesto en marcha sin el permiso de Madrid. Cinco furgones de la Ertzaintza se desplazaron inmediatamente a la estación de Durango. Tan pronto como llegaron dos vehículos de la Guardia Civil, solicitaron la entrada, alegando que habían recibido una amenaza de bomba. El trabajo lo hizo la policía vasca y se forzó para que la Guardia Civil se retirase. “No puedo afirmar con certeza cuáles eran las intenciones reales de la Guardia Civil”, dice José María Gorordo, el director de la televisión, “pero no había ninguna bomba” -yo había recibido sendas llamadas de teléfono de Retolaza y de García Egocheaga, consejero del Interior y vicelehendakari del Gobierno vasco, respectivamente, en las que me anunciaron que estuviese prevenido, porque Ramón Jauregui, entonces Delegado del Gobierno, estaba muy cabreado y probablemente, intentaría cerrarnos la televisión, incluso por la fuerza, si fuese necesario. Por cierto que desmintió su participación directa ante una pregunta casual que le hizo Valentín Solagaistua. Lo cierto es que la Guardia Civil se presentó en Durango, por dos veces, pidiendo la entrada al recinto de la televisión-.
”La disputa de la televisión vasca fue una de las muchas que surgieron. La tensión comenzó cuando el Gobierno vasco añadió un nuevo canal en español a su televisión, que pudiera llegar a los dos tercios de los vascos que no entienden el euskera, en directa competencia con la televisión del Estado, por lo que el Gobierno de Felipe González demandó que se cerrara. Rechazada la petición de cierre, es cuando surgieron los rumores que iban a intentar el cierre forzoso…”.
Se estaba discutiendo algo de fondo, en ningún caso anecdótico. En declaraciones a la revista MUGA, manifesté:
“..los medios de comunicación propios, tal y como se definen en el Estatuto, junto con la educación, la Policía autónoma y los Conciertos Económicos incorporados a ese Estatuto, son algo decisivo, estratégico y de futuro. Pero el debate y la polémica que existe debería distinguir las cuestiones de procedimiento del fondo. Antes que nada, lo que tienen que hacer los portavoces de los grupos políticos que están en contra de este proyecto es pronunciarse sobre la cuestión de fondo. Que es simplemente, el reconocimiento o no de la titularidad autónoma de los medios de comunicación. Esa es la cuestión fundamental, y aquí es donde, por ejemplo, hay quien no se da cuenta qué es lo que el grupo socialista está tratando de evitar discutir: si se reconoce o no que desde el Estatuto de Autonomía de Gernika en el artículo 19.3 y la Disposición Transitoria 6ª cabe o no la posibilidad de tener medios de comunicación de titularidad vasca, de titularidad autónoma. Ellos no lo reconocen. Han hecho con posterioridad al Estatuto, una Ley del estatuto de radiotelevisión donde lo que se pretende, como en tantas cosas, es el “café para todos”. Es decir, uniformizar lo que no era igual. Para nosotros la tesis es clara: el Estatuto, en su artículo 19.3, en conexión con la Disposición Transitoria 6ª , diferente de los otros estatutos, incluido el catalán, contempla la posibilidad de una televisión propia en sentido estricto, esto es: de titularidad y de gestión autónoma.
En efecto, veamos el artículo 19.3:
“El País Vasco podrá regular, crear y mantener su propia televisión, radio y prensa y, en general, todos los medios de comunicación social para el cumplimiento de sus fines”.
La disposición transitoria sexta:
“La coordinación en la ejecución prevista en el artículo 19.2 será de aplicación en el supuesto de que el Estado atribuya, en régimen de concesión a la Comunidad Autónoma vasca, la utilización de algún nuevo canal de televisión, de titularidad estatal, que se cree específicamente para su emisión en el ámbito territorial del País Vasco, en los términos que prevea la citada concesión”.
Artículo y disposición transitoria que nada tienen que ver con los demás Estatutos, en los que la transitoria fija específicamente que el canal que pueden tener las distintas comunidades autónomas es el de titularidad del Estado, el tercer canal, lo que en el Estatuto vasco es una opción además de los medios de titularidad autonómica.
“A los que hablan del procedimiento, les pediría que primero analicen en serio el fondo, porque, en definitiva, lo que quieren algunos es reconducirnos al tercer canal, esto es, de titularidad del Estado central y gestionado por la Comunidad Autónoma. Esto es lo que tiene que quedar claro. Segundo, hay una posibilidad, además, de tener acceso a un tercer canal, al que nosotros no hemos renunciado. Tercero, que es “el País Vasco” quien puede crear, regular y mantener sus propios medios de comunicación. El Estatuto habla explícitamente de “País Vasco”; los demás hablan de sus respectivos gobiernos como titulares del derecho: la “Generalidad” o las otras Instituciones. Con lo que desde una razonable interpretación, cabe deducir que nuestro Estatuto abre la posibilidad a que desde el País Vasco se regule todo el tema de televisiones, sean públicas o privadas”.
“Supuesta esta cuestión, que es de fondo, viene a continuación el problema de los permisos, y parece que todo el mundo se rasga las vestiduras porque hemos hecho una cosa muy rápida, cuando resulta que no saben, no reconocen o no explicitan de una manera mucho más clara que ETB, primer programa, tampoco tiene ningún permiso del Gobierno central. Supongamos que ETB1 ha cumplido todos los requisitos legales, ha funcionado durante tres años y medio. Pues bien, en Europa todavía se le considera ilegal, porque la administración pública española, la radiotelevisión española no ha hecho lo que tenía obligación de hacer: regularizarlo con los correspondientes permisos. Lo fundamental es el derecho que queda reconocido en el Estatuto. Planteado de esta manera, el segundo canal tiene que ser complementario del primero y competitivo de los demás. A quien le vamos a hacer una competencia dura es a TVE. Es increíble que los que critican a EITB no se hayan planteado ninguna crítica a TVE o a Radio Nacional o Radiocadena Española, todos ellos también medios públicos, que los pagamos entre todos. ¿Es que estos medios no tienen ninguna obligación para la sociedad vasca?; o ¿no hay nadie que les exija que hagan, por lo menos, lo mismo que en Cataluña, que emiten 27 horas semanales en catalán, o en Galicia, que lo hacen casi exclusivamente en gallego?”.
“Hay que analizar que la población adulta está recibiendo mensajes de una sola cultura, porque no sólo se trata del idioma sino, del estilo de vida, del enfoque de los temas, de cómo se presenta la información, la importancia que se da a cada noticia, etc. Es un monopolio. Entonces, toda esa gente, todos esos adultos que no saben euskera, ¿por qué no van a tener la oportunidad de enterarse de lo que ocurre en Euskadi, y en el resto del mundo, desde un punto de vista de aquí?. De lo que no cabe ninguna duda es de que EITB, junto con los Conciertos Económicos y la Ertzantza, son los logros principales del Estatuto”.
Se vuelve a hablar del ente EITB (EITB MAYO 2007). A raiz del cambio de Gobierno Vasco en 2009, liderado por el PSE-PSOE y apoyado por el PP, y consiguiente radical reforma estratégica en los medios de comunicación públicos vascos, desde amplios sectores cuestionamos que se esté sirviendo adecuadamente desde el ente público a la cohesión del País Vasco y apoyando el euskera, objetivos fundacionales del ente.
En la era de la Televisión Digital Terrestre y de la fragmentación de la audiencia, EITB debe apostar por ser una televisión hecha desde el País Vasco, para el apoyo y la divulgación del euskera y para el desarrollo del autogobierno vasco y de sus instituciones.
(Extraído de mi libro La política de otra manera (1993) (DOC002) actualizado.








